La nueva muestra de Sandro Ribera llega a Espacio Joven de Santander para explorar las dualidades de la existencia a través de ilustraciones simbólicas, retratos y diarios de dibujante, con entrada libre hasta finales de abril.

Espacio Joven ha inaugurado este viernes la exposición 'Los Días y las Noches' del joven pintor e ilustrador Sandro Ribera, una propuesta de pintura e ilustración que invita a reflexionar sobre las dualidades que configuran la experiencia humana.

La muestra reúne una serie de ilustraciones simbólicas, retratos de personajes diversos y escenas de carácter surrealista, acompañadas de diarios de dibujante, bocetos y otros elementos que permiten al visitante adentrarse en el proceso creativo del autor.

A través del uso del bolígrafo y el acrílico, Ribera construye un universo visual marcado por fuertes contrastes de luz y sombra, texturas y formatos, en el que el color adquiere un papel central.

El dorado representa una visión luminosa asociada a “los días”, mientras que el púrpura evoca una dimensión más oscura vinculada a “las noches”, mostrando que ambas perspectivas son inseparables.

Las obras incorporan una rica simbología basada en la anatomía humana y animal -ojos, manos, rostros y criaturas- que dialoga con referencias a la música, la literatura y el cine, así como con elementos de la mitología y lo cotidiano.

En ellas, el autor introduce una mirada que combina ironía, sensibilidad y una reivindicación de lo marginal y lo olvidado.

La concejala de Cultura, Noemí Méndez, ha animado a los ciudadanos a visitar la exposición y descubrir la propuesta artística del joven creador. “Espacio Joven vuelve a ser punto de encuentro con el talento emergente, ofreciendo a artistas como Sandro Ribera la oportunidad de compartir su obra y su mirada con la ciudad”, ha señalado.

Asimismo, ha destacado el valor de este tipo de iniciativas para fomentar la reflexión a través del arte. “Los Días y las Noches nos invita a detenernos y observar, a cuestionar las dualidades que nos rodean y a entender que la realidad está hecha de matices.

Esa capacidad de generar pensamiento y emoción es lo que hace del arte una herramienta imprescindible”, ha añadido.

Sandro Ribera (Honduras, 2000) es un pintor e ilustrador que desarrolla su carrera en Santander. Tras formarse en técnicas como el óleo y el acrílico en su país de origen, ha experimentado con distintos lenguajes artísticos, desarrollando una especial predilección por la tinta y el dibujo a bolígrafo.

En 2025 decidió profesionalizar su trayectoria artística, consolidando una línea de trabajo marcada por la exploración simbólica y narrativa.

La exposición podrá visitarse de manera gratuita hasta finales de abril en el Espacio Joven, en el horario habitual del centro.

Más allá de la experiencia individual de Ribera, la muestra se inserta en una historia reciente de apoyo a la juventud y al arte contemporáneo en Santander.

Durante años, la ciudad y la región han buscado conectar a creadores con el público a través de programas municipales y espacios culturales que facilitan la exhibición de proyectos de jóvenes valores.

Este tipo de iniciativas, que conviven con centros culturales consolidados como el Centro Botín o instalaciones universitarias, contribuyen a mantener viva una conversación estética que, además, tiene un impacto económico y turístico en la ciudad.

En el país, la escena de la ilustración y la pintura contemporáneas ha visto crecer redes de apoyo a la creatividad joven, con ferias, concursos y residencias que ayudan a que voces como la de Ribera cuenten y se hagan visibles, algo que la ciudad de Santander quiere aprovechar para proyectarse como un polo de talento en el norte de España.

Si algún lector quiere saber qué se esconde detrás de cada una de las imágenes, la exposición ofrece diarios de dibujante y bocetos que permiten entender las ideas del autor y cómo se gestaron las obras.

En conjunto, 'Los Días y las Noches' propone una experiencia que invita a una lectura pausada, a mirar con atención y a dejarse llevar por un mundo donde lo cotidiano se mezcla con lo onírico.

En definitiva, una propuesta que, sin perderse en las grandilocuencias, propone mirar la realidad con ojos nuevos y, sobre todo, comprender que el arte, en su mejor versión, no es un escape sino una forma de entender el mundo que nos rodea.