La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) aprobó un nomenclador único de infracciones para todo el país, con el objetivo de armonizar criterios, simplificar el registro de antecedentes y hacer más eficiente el sistema de puntos.

La ANSV dio un paso decisivo para unificar de verdad el sistema de infracciones de tránsito en Argentina. A través de la Disposición 167/2026, publicada en el Boletín Oficial, se aprobó un catálogo de códigos unívocos para identificar cada falta en todas las provincias y municipios que forman parte del sistema nacional.

La idea central es que nadie quede afuera de un criterio único, de modo que una misma infracción se reconozca de igual forma, sin importar dónde se labre el acta.

Con esa nueva herramienta, se busca optimizar el scoring o puntaje por infracciones y facilitar el intercambio de información entre las distintas jurisdicciones.

Hasta ahora, uno de los principales dolores de cabeza era la coexistencia de distintas nomenclaturas para una misma falta. Esa diversidad generaba inconsistencias a la hora de registrar antecedentes, aplicar sanciones equivalentes y consolidar el descuento de puntos en la Licencia Nacional de Conducir.

En términos prácticos, dos conductores que cometen la misma infracción en provincias distintas podían terminar con historiales distintos y tasas de sanción no homogéneas.

Con la nueva Disposición, cada infracción prevista en el Sistema de Puntos contará con un código único y uniforme en todo el territorio.

La ANSV aclaró que se trata de una herramienta eminentemente operativa, pensada para mejorar el funcionamiento del scoring y la interoperabilidad entre jurisdicciones.

En la práctica, eso significa que los datos de infracciones y el historial de cada conductor se podrán comparar y gestionar de forma más ágil y segura entre provincias, municipios y la administración central.

Cómo funcionaba el sistema hasta ahora

El sistema de scoring nacional tiene origen en el Decreto 437/2011 y opera sobre la Licencia Nacional de Conducir.

Cada conductor parte de un puntaje inicial y va perdiendo puntos al cometer infracciones consideradas graves. Aunque la base era nacional, las provincias y municipios mantenían criterios propios para identificar y registrar las faltas, lo que provocaba que una misma infracción pudiera figurar de manera diferente según la jurisdicción.

La normativa vigente reconocía esa multiplicidad de regulaciones locales, lo que dificultaba la armonización de criterios y la registración correcta de antecedentes.

La fragmentación, según la propia disposición, atenta contra la idea de un sistema federal realmente integrado y genera desigualdad entre actas confeccionadas en distintos lugares.

Qué cambia con la nueva disposición

La novedad clave es la creación de un nomenclador único para todas las infracciones contempladas en el sistema nacional.

Cada falta contará ahora con un código específico y uniforme, que deberá ser utilizado por las jurisdicciones adheridas al Sistema Nacional de Licencias de Conducir y al esquema de scoring.

Según el texto oficial, estos cambios permiten: Homogeneizar la clasificación de infracciones; Facilitar la carga y consulta de antecedentes; Mejorar la interoperabilidad entre sistemas provinciales y nacionales; Agilizar la aplicación del scoring; y Dar mayor seguridad jurídica a los conductores.

En la práctica, los actas de infracción labradas en distintas jurisdicciones pasarán a incorporar estos códigos dentro del esquema de registro nacional.

Un reclamo que venía desde hace años

La unificación de criterios fue un tema recurrente en el Consejo Federal de Seguridad Vial. De hecho, la propia Disposición recuerda que en 2019 las provincias firmaron en El Calafate un acta compromiso para avanzar hacia un sistema de puntos verdaderamente federal.

Posteriormente, el Decreto 242/2022 introdujo modificaciones al scoring nacional y abrió la puerta a una actualización operativa del sistema. Con la nueva disposición, la ANSV pretende avanzar hacia una integración más profunda entre las jurisdicciones y fortalecer el control centralizado de antecedentes viales.

Control de alcoholemia y límites

En la Ciudad de Buenos Aires, el máximo permitido para el alcoholemia es de 0,5 g/l para conductores particulares y de 0,0 g/l para conductores profesionales.

Este detalle forma parte de un conjunto de reglas que buscan no solo sancionar, sino también disuadir conductas de alto riesgo en la ruta. El objetivo último es reducir accidentes y mejorar la seguridad vial para todos.

El valor de las infracciones de tránsito más comunes

En Argentina, las multas no se fijan en pesos de manera directa; se evalúan en Unidades Fijas (UF) u otros sistemas equivalentes definidos por cada jurisdicción.

En general, se utiliza la UF como referencia. Cada UF equivale al precio de un litro de nafta premium informado por el Automóvil Club Argentino (ACA) en La Plata, que ronda los 2.215 pesos. Con ese criterio, las infracciones se sitúan en rangos que pueden ir desde montos moderados hasta cifras de cuatro o más ceros. Por ejemplo, circular con el registro de conducir vencido puede caer entre 100 y 300 UF; el exceso de velocidad puede oscilar entre 150 y 1.000 UF; circular sin cobertura de seguro vigente puede estar entre 100 y 300 UF; y conductas extremadamente graves como participar o organizar picadas pueden superar las 1.000 UF. Otras infracciones habituales, como circular con más ocupantes de los permitidos, circular a contramano, o usar dispositivos que distraen, también se cuantifican en UF dentro de rangos altos o moderados, según la severidad de la falta.

Estas cifras muestran la magnitud de las sanciones y la importancia de cumplir las normas para evitar sorpresas en el historial y en la billetera.

La implementación de este nomenclador único se llevará a cabo de forma progresiva y obligará a que, a partir de la adopción, todas las actas y registros utilicen el código correspondiente para cada infracción.

El objetivo final es un sistema de puntos más justo, predecible y fácil de auditar, con beneficios tanto para las autoridades como para los conductores que buscan mantener sus antecedentes limpios y su licencia en regla.

En definitiva, la medida abre la puerta a una visión más clara y coherente de la seguridad vial en Argentina, con un registro nacional que reduce la dispersión y fortalece el control centralizado de antecedentes.

Si se mantiene el ritmo de implementación, los próximos años podrían verse con una mayor homogeneidad en la manera en que se identifican, clasifican y gestionan las infracciones, lo que, a la larga, podría traducirse en menos confusiones y una conducción más responsable en todo el país.