Análisis detallado sobre la caída del acuerdo de libre comercio en el sector automotor entre Argentina y México, su impacto en modelos clave y el estado de las negociaciones.
El acuerdo de libre comercio entre Argentina y México, que permite que muchos vehículos crucen la frontera sin pagar aranceles, está caído desde el 18 de marzo.
Aunque las partes dicen que están negociando, un entendimiento este año parece más complicado que en el pasado. Hasta ahora, las renovaciones venían casi de forma automática, pero el desequilibrio en la balanza comercial no es cosa menor: México siempre ha llevado la delantera.
Cada año, México vende más autos a Argentina de los que Argentina envía en forma de modelos desde México. En 2025, Argentina envió 1.846 unidades, mientras que México envió 21.989 vehículos fabricados en suelo mexicano. Ese volumen alto ayuda a que el impacto de la exención de aranceles favorezca mayormente al lado mexicano.
El marco de referencia es claro: este acuerdo está vigente desde 2002 y, por un cupo de intercambio, llegaba hasta 773 millones de dólares el año pasado; por debajo de ese umbral, los modelos que cruzan sin arancel eran elegibles para entrar sin pagar el 35% de impuesto aduanero.
Pero ese oasis de exención podría estar en pausa si no se llega a un acuerdo renovado pronto.
El gobierno argentino, consciente de la asimetría, presentó este año un planteo para ampliar el bloque de productos cubiertos, proponiendo incorporar más artículos de origen agrícola para equilibrar la balanza.
Eso, sin embargo, podría generar malestar entre productores agrícolas mexicanos, y la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum no parece dispuesta a ceder en ese punto por ahora.
Cuáles son los modelos afectados. El listado no es menor y da la medida de lo que está en juego para las marcas que tienen plantas en México: Ford y Volkswagen están entre las más expuestas.
Ford ofrece la Maverick (pickup compacta), la Bronco Sport (SUV) y el Mustang Mach-E (eléctrico). En Volkswagen, figuran el Vento y los SUV Taos y Tiguan. Nissan también está en la jugada con Versa y Sentra, y a partir de la segunda mitad del año podría empezar a importar la Frontier desde México. Honda envía el ZR-V; Kia aporta el K3 y, en las últimas semanas, suma también el K4. General Motors mantiene la Silverado en su catálogo, Ram la 2500, Audi el Q5 y BMW los Serie 3 y Serie 2 Coupe.
Las empresas no han movido precios de forma inmediata ante este telón de fondo, y de momento afirman que no tienen pensado hacer recortes de producción ante la posibilidad de sostener el acuerdo o de ajustarlo.
Las respuestas a Clarín señalan que existe un stock suficiente para colaborar en el mediano plazo y que el flujo de pedidos no ha cambiado radicalmente desde el 18 de marzo, pero esa situación podría evolucionar si las negociaciones se alargan.
A la espera de novedades, las negociaciones se vuelven críticas para la industria local y para las cadenas de suministro que dependen de este flujo de vehículos entre ambos países.
Si no hay renovación, el pago de aranceles podría convertirse en la regla para muchos modelos, encareciendo precios o limitando las opciones que llegan al mercado argentino.
Esto tendría efectos directos sobre la competitividad de varias marcas y sobre las decisiones de inversión de las plantas instaladas en la región.
Un dato histórico que ayuda a entender la dinámica es que, durante años, este acuerdo facilitó que México se consolidara como un hub de exportación para la región, aprovechando sus cadenas de suministro y su parque industrial automotor para abastecer a varios países latinoamericanos.
En ese contexto, Argentina ha buscado equilibrar la balanza con ajustes al marco comercial, mientras México defiende su posición de proveer la mayor parte de los vehículos que ingresan sin arancel.
En suma, la renovación del acuerdo automotor está en la línea de fuego de las negociaciones entre ambos países. Las firmas insisten en que, por el momento, no habrá cambios inmediatos en precios ni en la oferta para los consumidores, pero todo dependerá de los próximos movimientos en las mesas de negociación.
Habrá que estar atentos a las próximas semanas, porque la evolución de este acuerdo podría marcar no solo los números de ventas, sino también las decisiones de inversión de las plantas y la configuración de la oferta de modelos en el mercado argentino.