Dos comunidades avanzan un protocolo para coordinar turismo, inteligencia artificial y digitalización, buscando mercados lejanos y una proyección internacional más sólida.

En un acto celebrado en la Real Casa de Correos, sede del Ejecutivo de la Comunidad de Madrid, la presidenta Isabel Díaz Ayuso y el presidente de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, han firmado un protocolo de colaboración destinado a compartir estrategias turísticas, ampliar el alcance hacia mercados lejanos y reforzar la proyección internacional de ambas comunidades.

El objetivo es crear sinergias que permitan que el turismo deje de ser estacional y que Madrid y la Comunidad Valenciana reciban visitantes a lo largo de todo el año, sin limitarse solo a la capital o a las playas, respectivamente.

Según el relato de la presidenta madrileña, este convenio aporta un marco para la cooperación en ámbitos clave como la inteligencia artificial y la digitalización, con la voluntad de coordinar el diálogo entre todos los agentes implicados: bares y restaurantes, museos y hoteles, entre otros.

Se trata, en sus palabras, de defender una nación sin fronteras físicas ni burocráticas, basada en la colaboración entre las 17 regiones hermanas que componen el país y que, a su juicio, deben trabajar juntas para atraer empleo joven y fortalecer los servicios públicos.

El protocolo establece la voluntad de compartir conocimientos y buenas prácticas entre los equipos técnicos de ambas comunidades, con énfasis en innovación turística, aplicación de tecnología al sector y puesta en marcha de proyectos piloto.

También se contempla la posibilidad de desarrollar iniciativas conjuntas de promoción y entender estas líneas de acción como una palanca para la competitividad, la sostenibilidad y la mejora de la calidad de la oferta turística regional.

En el marco de la Feria Internacional de Turismo FITUR 2026, Ayuso ha subrayado la relevancia del turismo en el ámbito regional y ha señalado que, según sus estimaciones, la actividad turística está en camino de representar una parte significativa del PIB madrileño y de generar decenas de miles de empleos.

Sus palabras refuerzan la idea de un turismo de mayor calidad, con visitantes que llegan más días y gastan más, lo que, en su visión, beneficia a todo el ecosistema turístico.

Presuntamente, estas iniciativas podrían ir más allá de este acuerdo concreto y abrir la puerta a una cooperación ampliada con otros territorios en el marco de una estrategia turística regional más amplia.

El protocolo también podría facilitar la llegada de inversiones orientadas a modernizar infraestructuras y servicios vinculados al turismo, con enfoques que prioricen la experiencia del visitante y la sostenibilidad.

Supuestamente, el alcance de la colaboración podría incluir el diseño de programas piloto para la gestión de destinos, servicios personalizados para visitantes internacionales y estrategias de promoción que conecten las grandes ciudades con los destinos costeros y culturales de cada comunidad.

En esa línea, el convenio busca intercambiar buenas prácticas entre equipos técnicos, acelerar la adopción de herramientas digitales para la gestión de flujos turísticos y garantizar un marco institucional que permita la coordinación entre administraciones, sector privado y ciudadanía.

La noticia llega en un momento en el que ambas comunidades se presentan como motores de innovación y dinamismo económico, con un turismo que aspira a consolidarse como una palanca de empleo y desarrollo regional.

Aunque la firma se presentó como un paso claro hacia una mayor integración turística, algunos analistas advierten que la ejecución requerirá esfuerzos sostenidos y seguimiento para traducir las ideas en resultados tangibles para empresarios, trabajadores del sector y las comunidades receptoras.

En síntesis, el acuerdo entre Madrid y Valencia marca una intención compartida de convertir el turismo en un motor continuo de crecimiento, apostar por la tecnología para mejorar la experiencia del visitante y reforzar la proyección internacional de ambas regiones, con un horizonte que podría ampliar sus alcances a otras comunidades y sectores si se demuestra su eficacia a lo largo del tiempo.