La sanidad pública madrileña detalla una estrategia integral frente a la obesidad: más de 1.200 intervenciones bariátricas anuales, 27 hospitales con unidades especializadas, uso de tecnología avanzada y un marco de prevención a través de programas de salud pública.
La sanidad pública de la Comunidad de Madrid mantiene una estrategia clara para la lucha contra la obesidad que va más allá de la atención clínica inmediata.
En una jornada dedicada a obesidad y sobrepeso celebrada en el Senado, organizada por Political Intelligence en colaboración con Novo Nordisk y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y la Sociedad de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la consejera de Sanidad, Fátima Matute, detalló las cifras y las prioridades de la región.
La sesión, que tuvo lugar el 13 de febrero de 2026, reunió a responsables sanitarios, especialistas y representantes de la industria para analizar el estado de la obesidad y las vías de intervención desde la prevención hasta la rehabilitación.
Matute afirmó que la sanidad pública madrileña realiza cada año más de 1.200 intervenciones de cirugía bariátrica, un dato que subraya la magnitud de la respuesta institucional ante este problema de salud. Este volumen, explicó, no solo refleja la demanda de pacientes sino también la capacidad de coordinación entre hospitales, servicios de cirugía, cuidados pre y postoperatorios, y atención multidisciplinar.
En total, 27 hospitales públicos de la región cuentan con unidades especializadas en cirugía bariátrica. Estas unidades disponen de equipos multidisciplinares que integran cirugía, anestesia, nutrición, enfermería, psicología, rehabilitación y seguimiento a largo plazo.
Además, la tecnología empleada es de última generación, con robótica como uno de los pilares que permiten intervenciones más precisas, reduciendo riesgos y tiempos de recuperación.
La consejera insistió en que el objetivo no es solo operar, sino garantizar que el proceso terapéutico sea integral y orientado a la mejora sostenida de la salud de cada persona.
Matute recordó que el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para otros problemas de salud, entre los que figuran la diabetes, los infartos y algunos tipos de cáncer.
En ese sentido, reforzar la prevención desde la infancia resulta fundamental, por lo que la Comunidad de Madrid ha destacado programas de salud pública como Desayunos Saludables, Aula de Salud Pública y Saluda tu Vida, que buscan promover hábitos saludables desde edades tempranas y acompañar a las familias en la adopción de estilos de vida más sanos.
En un plano histórico, presuntamente la región ha ido fortaleciendo su enfoque de obesidad con una combinación de inversiones en recursos humanos, formación de profesionales y campañas de prevención desde principios de la década pasada, con el objetivo de reducir la tasa de obesidad en la población y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Aunque los datos precisos de inversión varían con el tiempo, la narrativa oficial apunta a una continuidad en esa dirección, con una mayor coordinación entre sector público y actores de la industria para impulsar soluciones multicomponente.
Respecto al coste, presuntamente el precio de una intervención de cirugía bariátrica en el sistema público se sitúa entre 6.000 y 12.000 euros, dependiendo de la complejidad y de la realización de procedimientos complementarios. Este rango, que circula en algunos foros y documentos de planificación, ilustra la magnitud de la inversión necesaria para dotar a la región de capacidad quirúrgica y de seguimiento, así como para mantener la formación de equipos especializados y la adquisición de tecnología.
Es importante subrayar que, en el marco de la financiación sanitaria, estos costes pueden verse modulados por acuerdos con proveedores, por la necesidad de atención previa o posterior y por resultados de salud a largo plazo.
En resumen, Madrid presenta una visión de salud pública que combina una respuesta quirúrgica robusta a la obesidad con políticas de prevención y promoción de hábitos saludables.
La presencia de 27 unidades bariátricas y el uso de tecnología avanzada refuerzan la idea de una atención integral, centrada en el paciente y orientada a resultados sostenibles a largo plazo.
Aunque siguen existiendo retos y el escenario sanitario puede variar, las autoridades confían en que este enfoque multipolar contribuya a reducir la carga de la obesidad y a mejorar la calidad de vida de miles de madrileños.
Supuestamente estas medidas podrían traducirse en beneficios sostenidos para la salud poblacional y en una mayor eficiencia del sistema.