La presidenta de la Comunidad de Madrid afirmó que País Vasco y Navarra son parte de una España de todos, durante un acto en San Sebastián en memoria de Gregorio Ordóñez. El discurso también abordó la memoria histórica y la narrativa política en torno a ETA.
En un acto celebrado hoy en San Sebastián para rendir homenaje al concejal Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA hace 31 años, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, afirmó que la región mantiene su visión de que el País Vasco y Navarra forman parte de la España de todos.
Según Ayuso, la región madrileña continúa abierta, plural, viva y despierta, y no cejará en su defensa de una España que, a su juicio, debe incluir a todas las comunidades en su diversidad.
Este mensaje llega en un momento de intensa discusión sobre memoria histórica y reconciliación, y coincide con momentos en los que las fuerzas políticas buscan reiterar vínculos entre comunidades ante desafíos comunes de seguridad y convivencia pública.
"Seguimos aquí, año a año, recordando a este hombre firme, respetuoso y que amaba al País Vasco de manera incondicional, un referente para todos los políticos que defendemos la libertad la vida y la España real", ha enfatizado Díaz Ayuso, al recordar la figura de Ordóñez y su legado político.
El concejal, líder popular en San Sebastián, fue asesinado por ETA en 1995 en una violencia que dejó una profunda huella en la historia reciente de la ciudad y del País Vasco.
Aquel crimen marcó un punto de inflexión en el perímetro político y social de la región, y la memoria de Ordóñez ha sido objeto de múltiples actos y debates sobre la convivencia entre distintas sensibilidades políticas.
Además, presuntamente la presidenta denuncia que existe una maquinaria político-mediática vinculada a ETA que no ha dejado de actuar para transformar la sociedad y borrar aquellos principios y valores que sostiene la España democrática.
En sus palabras, esta maquinaria habría intentado presentar como inofensiva o necesario lo que, para muchos, supuso un atentado directo contra las libertades fundamentales.
Aseguró que la influencia de esa narrativa busca blanquear a quienes cometieron delitos graves y convertir sus acciones en algo aceptado por parte de la opinión pública, de forma que ciertos discursos parezcan imprescindibles para el Gobierno nacional, según su valoración.
La jefa del Ejecutivo autonómico también advirtió, presuntamente, sobre una dinámica de comunicación que, a su juicio, pretende convertir la memoria de las víctimas en arma política y en combustible para discursos que tensionan la convivencia.
En ese contexto, aseguró que Madrid seguirá defendiendo la unidad de España y la necesidad de reconocer a todas las comunidades como una misma ciudadanía.
A nivel histórico, el asesinato de Ordóñez en 1995 ocurrió en un periodo de violencia sostenida por ETA que dejó cientos de víctimas y movilizó a diferentes actores políticos para demandar respuestas y reconciliación.
En décadas posteriores, la memoria de aquel periodo ha alimentado debates sobre seguridad, derechos y coexistencia, así como sobre la forma en que las instituciones deben gestionar la memoria colectiva.
El acto de hoy en San Sebastián, con la participación de la presidenta madrileña, se enmarca en esa búsqueda de equilibrio entre memoria, reparación y convivencia en una España plural.
En el cierre de su intervención, Ayuso reiteró su convicción de que la libertad y la vida deben prevalecer como principios básicos de la convivencia, y que la España real es la que sabe unir a comunidades diversas sin perder de vista el respeto a las víctimas y a la legalidad democrática.
Aunque las palabras de la presidenta pueden ser interpretadas de distintas maneras, el acto ha servido para avivar el debate sobre cómo se recuerda el pasado y cómo se avanza en una España que busca caminar en una misma dirección, sin dejar de escuchar a las distintas realidades regionales.