La presidenta de la Comunidad de Madrid pronunció un discurso en la conmemoración del Holocausto, defendiendo la pluralidad, la vida y la ley ante lo que describió como ataques totalitarios que buscan convertir la memoria en arma política.
En la conmemoración anual de las víctimas del Holocausto, celebrada en la Asamblea de Madrid, la presidenta Isabel Díaz Ayuso dejó claro que la autonomía no permitirá que movimientos totalitarios traten de imponer una narrativa de odio contra Israel y el pueblo judío a través de las universidades, los medios, las plataformas audiovisuales o eventos culturales.
Supuestamente, diversas corrientes podrían estar buscando convertir la memoria histórica en un instrumento político o económico, una lectura que la dirigente calificó como incompatible con la convivencia y la ley.
Ayuso subrayó que la memoria no es un acto de nostalgia, sino una responsabilidad cívica: recordar para defender la libertad, la vida y las reglas que sostienen una sociedad plural.
«Nada ni nadie puede estar por encima de la ley; cada vida es sagrada y solo desde el respeto a la diversidad puede darse la convivencia», afirmó durante su intervención, que tuvo lugar ante representantes de distintas comunidades y víctimas del régimen totalitario que estremeció al siglo XX.
La jefa del Ejecutivo regional afirmó además que la historia de España no puede entenderse sin la cultura judía, cuyas aportaciones culturales, científicas, sociales, políticas y religiosas enriquece la vida española desde hace siglos.
En ese marco, sostuvo que recordar lo sucedido no debe entenderse como ejercicio nostálgico, sino como un compromiso con las generaciones presentes y futuras para evitar la repetición de los horrores del pasado.
Para contextualizar, la conmemoración llega en un momento en el que el debate público en Europa sobre antisemitismo, libertad de pensamiento y pluralidad de voces está en el centro de la agenda.
Presuntamente, analistas señalan que el discurso de Ayuso envía un mensaje claro de defensa de la convivencia frente a intentos de instrumentalizar la memoria por motivos políticos.
En paralelo, algunos observadores han destacado que la obligación de recordar también implica luchar contra cualquier forma de discriminación que pueda erosionar la dignidad de las comunidades judías y de otros grupos.
Históricamente, la memoria del Holocausto ha sido un eje central en la educación cívica de España y de la Unión Europea. En décadas recientes, las instituciones madrileñas han intensificado los actos de memoria y cooperación con comunidades judías, con el objetivo de fomentar el conocimiento histórico y prevenir el antisemitismo en todos los ámbitos de la vida pública.
En un plano más amplio, la conmemoración de Auschwitz, que se recuerda cada año, sirve como recordatorio de las promesas de defensa de los derechos humanos y de la dignidad de cada persona, un legado que Ayuso afirmó que debe guiar las políticas y la conducta pública de la región.
La presidenta concluyó su intervención insistiendo en que recordar no equivale a mirar hacia atrás con resignación, sino a mirar hacia adelante con responsabilidad.
Señaló que la defensa de la libertad, la diversidad y la vida es, en última instancia, la verdadera base de una Europa unida y de un proyecto común que no debe ceder ante la tentación del odio.
Supuestamente, este mensaje busca además reforzar la idea de que la memoria del Holocausto es un pilar para resolver desafíos contemporáneos de convivencia, tolerancia y dignidad humana, sobre todo entre las nuevas generaciones que heredarán el legado de quienes lucharon para que la civilización avance sin caer en la sombra del fanatismo.