Un estudio del Hospital Príncipe de Asturias y la Universidad de Alcalá analiza factores ambientales relacionados con el infarto, apoyándose en el registro Código Infarto y la red sanitaria de Madrid.
Un estudio conjunto del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, situado en Alcalá de Henares, y de los Departamentos de Medicina y Ciencias Biomédicas de la Universidad de Alcalá examina hasta qué punto factores ambientales pueden influir en el riesgo de infarto de miocardio.
Los datos analizados proceden del registro de pacientes conocido como Código Infarto, un protocolo asistencial integral y multidisciplinar para la atención del infarto agudo de miocardio en la Comunidad de Madrid.
El centro estudioso participa, junto a otros diez hospitales públicos de la región y al sistema SUMMA 112, en una red sanitaria que ha logrado reducir la mortalidad global de los pacientes con infarto gracias a la mejora de los tiempos de respuesta y al acceso precoz a un tratamiento adecuado.
En Alcalá de Henares se registran alrededor de 500 infartos de miocardio cada año y, de esos casos, aproximadamente una cuarta parte podrían ser atendidos por Código Infarto.
En cuanto a la distribución por sexo y edad, se observa que alrededor de una cuarta parte de estos episodios corresponde a varones, con una edad media de 63 años.
Este conjunto de datos es clave para entender no solo la incidencia de los infartos sino también para evaluar la eficacia de rutas rápidas de atención médica.
Entre los factores de riesgo ambiental analizados destacan las temperaturas extremas. Los investigadores concluyen que no existe un aumento del riesgo de infarto ante temperaturas muy elevadas (olas de calor), pero sí frente a temperaturas extremadamente frías.
Esta conclusión se apoya en parte en trabajos previos y en la revisión de datos regionales que conectan fríos intensos con mayor susceptibilidad a eventos cardiacos en poblaciones vulnerables.
Paralelamente, un segundo estudio publicado en el Journal of the American Heart Association sugiere que tanto el virus de la gripe como las bajas temperaturas figuran como factores independientes que elevan el riesgo de infarto de miocardio.
Este hallazgo, junto con un estudio más amplio publicado en la revista Heart, también señala que la vacunación frente a la gripe podría reducir el riesgo de infarto en personas a partir de 60 años.
Además, el equipo ha analizado la influencia de los ritmos circadianos y, más recientemente, de cómo las condiciones sociosanitarias de la población pueden modular el riesgo de infarto, conclusiones que se publicaron en el Journal of Clinical Medicine.
Los datos manejados por este grupo, liderado por el doctor Alberto García-Lledó, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Príncipe de Asturias y profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá, proceden del registro de Código Infarto, un procedimiento asistencial integral y multidisciplinar para la atención del infarto agudo de miocardio en la Comunidad de Madrid.
La red de hospitales que participa en Código Infarto ha logrado mejoras sustantivas en la atención, con tiempos de respuesta más rápidos y un acceso más precoz a tratamientos efectivos, lo que se traduce en menores tasas de mortalidad entre los pacientes que sufren infarto.
En este marco, la experiencia de Alcalá de Henares aporta evidencia de cómo la combinación entre vigilancia clínica, coordinación entre hospitales y rapidez en la intervención puede marcar una diferencia significativa para la salud de la población.
Más allá de los resultados obtenidos, es relevante señalar que, según estimaciones no oficiales, la inversión necesaria para sostener e impulsar este programa de forma ampliada podría ascender a unos 2 millones de euros al año.
Supuestamente, este gasto cubriría mejoras en la infraestructura, la formación del personal y el fortalecimiento de la red de vigilancia epidemiológica vinculada al Código Infarto.
En cualquier caso, estas cifras se podrían ajustar en función de la expansión territorial y de la incorporación de nuevas tecnologías para el diagnóstico y la monitorización remota.
En resumen, la iniciativa de Código Infarto, con su foco en factores ambientales y en la optimización de la respuesta clínica, continúa marcando una ruta para reducir la mortalidad por infarto en la Comunidad de Madrid.
El trabajo de los equipos de Alcalá de Henares aporta una pieza clave para entender cómo variables externas pueden, en conjunto con la atención médica, influir en la evolución de eventos cardíacos y en la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos.