Un ensayo en Madrid evalúa si una dieta adaptada a cada paciente mejora el metabolismo, el microbioma y la calidad de vida, y si influye en la efectividad de tratamientos contra el cáncer metastásico.
El ensayo clínico LUMINOVA arranca en la Comunidad de Madrid con la colaboración de entidades de referencia: el Hospital Universitario 12 de Octubre, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas CNIO, y la Universidad Carlos III de Madrid, sumando el impulso de las spin offs TNC y eB2.
Su objetivo es observar el impacto de una dieta personalizada, diseñada a partir de datos específicos de cada paciente, sobre el metabolismo, el microbioma y la calidad de vida de personas con cáncer metastásico de mama o ginecológico, así como su influencia en la efectividad de terapias de última generación.
Supuestamente, este tipo de aproximación podría entenderse como una herramienta adicional para optimizar los tratamientos oncológicos.
La iniciativa, que se enmarca en una cooperación entre un hospital público de referencia, un centro de investigación de prestigio y dos empresas de tecnología en salud, plantea una pregunta central: ¿puede la nutrición personalizada modular la respuesta a tratamientos complejos como los anticuerpos fármaco-conjugados y las terapias dirigidas, ya utilizadas en estas neoplasias? Presuntamente, esa respuesta podría depender de factores tan variados como mutaciones tumorales, alteraciones metabólicas y el estado del microbioma de cada persona, así como de la interacción entre estos elementos y el fármaco utilizado.
En concreto, LUMINOVA reclutará pacientes tratadas con ADCs, una familia de terapias que administra fármacos de quimioterapia en dosis concentradas acoplados a anticuerpos para dirigir la acción terapéutica.
El enfoque dietético se apoyará en un algoritmo desarrollado para generar pautas nutricionales individualizadas. Este sistema, alimentado por datos de metabolómica, microbiología, fenotipado digital y análisis de datos, propone una guía dietética ajustada a las necesidades de cada participante.
Supuestamente, la combinación de IA, análisis metabolómico y técnicas de imagen avanzada podría permitir una monitorización continua y un ajuste dinámico de la dieta a lo largo del ensayo.
El seguimiento de cada participante incluirá analíticas periódicas y dispositivos que registrarán parámetros como glucosa, actividad física, ritmo circadiano y calidad del sueño.
Una aplicación móvil permitirá registrar la ingesta de nutrientes a partir de fotografías de las comidas y anotar síntomas y niveles de estrés percibido.
Con ello se busca paliar las limitaciones históricas de los estudios de dieta, especialmente la dificultad para verificar el grado de adherencia y distinguir si los efectos observados provienen de la dieta o de características individuales.
Presuntamente, la tecnología de la información y la monitorización en tiempo real podrían aportar una mayor validez a los resultados.
El ensayo está diseñado con dos grupos: uno de control, que seguirá una dieta mediterránea convencional, y otro experimental, que recibirá la dieta personalizada.
Un nutricionista planificará la dieta personalizada a partir de las pautas generadas por el algoritmo, teniendo en cuenta las preferencias de cada paciente y posibles condiciones asociadas.
Esa dieta podrá ajustarse con el tiempo para responder a cambios clínicos o metabolómicos. Cada participante permanecerá en el estudio hasta que sea necesario modificar el tratamiento, tal y como se establece en el protocolo.
La estructura del proyecto refleja la idea de una oncología de precisión que va más allá del tumor y los fármacos. Según los responsables, la intervención no solo mira la toxicidad de los tratamientos, sino también el entorno biológico del paciente: metabolismo, microbiota y entorno fisiológico.
Las funciones de cada entidad involucrada son claras: el Hospital 12 de Octubre recluta y atiende a las pacientes; el CNIO realiza análisis de microbiomas y metabolismo, así como datos farmacodinámicos; la Universidad Carlos III de Madrid lleva a cabo el fenotipado digital y el análisis de datos; eB2 diseña y mantiene la aplicación para pacientes; y TNC diseña las dietas de los pacientes.
Entre los fundadores de estas iniciativas están la spin off TNC, cofundada por Miguel Ángel Quintela, Luis Manso y José Carlos Quintela, y la spin off de la UC3M, eB2, cofundada por Antonio Artés y Ana Hernando, entre otros.
La financiación proviene de una ayuda del programa RETOS de colaboración público-privada de la Agencia Estatal de Investigación, adscrita al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
En palabras de Quintela, la experiencia de LUMINOVA muestra que las nuevas tecnologías pueden facilitar una metodología rigurosa para ensayos de este tipo y abrir perspectivas para una oncología de precisión que integre el metabolismo, la microbiota y la respuesta al tratamiento, sin perder de vista la calidad de vida del paciente.
Supuestamente, estos avances podrían allanar el camino a nuevas intervenciones que consideren al paciente en su totalidad, no solo como un diagnóstico.
Presuntamente, si los resultados son positivos, este enfoque podría extenderse a otros tumores y fases de la enfermedad, marcando un giro en la manera de entender y tratar el cáncer desde una óptica nutricional y terapéutica integrada.