La Comunidad de Madrid eleva un 10,13% las hectáreas sometidas a pastoreo preventivo, hasta 3.750, frente a 3.405 en 2025, para reforzar la prevención de incendios con ganadería, tecnología y financiación.

La Comunidad de Madrid ha anunciado que incrementará en un 10,13% las hectáreas destinadas al pastoreo preventivo para la limpieza forestal y la reducción del riesgo de incendios durante la temporada seca.

Este año se prevé actuar sobre 3.750 hectáreas, frente a las 3.405 contabilizadas en 2025. El plan forma parte de la campaña regional de prevención de incendios y contempla un refuerzo de las zonas de pasto marcadas y de los itinerarios de intervención para los equipos de extinción.

Con este enfoque, las autoridades buscan disminuir la carga de vegetación combustible y facilitar la labor de los profesionales que trabajan en el terreno.

El programa, que nació en 2011, ha ido evolucionando con la participación de ganaderos y técnicos. Su aporte es clave, ya que el desbroce natural por parte del ganado reduce la densidad de matorral y facilita el mantenimiento de cortafuegos y pasos de acceso para los profesionales.

Según las cifras, en 2025 participaron 85 explotaciones, con un total de 21.374 cabezas de ganado: 10.405 vacas, 5.710 ovejas, 5.130 cabras y 129 caballos. Esta intervención colectiva permitió limpiar amplias zonas de las sierras de Guadarrama y Somosierra, mejorando la accesibilidad y la vigilancia durante los periodos críticos.

El Ejecutivo autonómico destina cada año cerca de 800.000 euros a retribuir a los ganaderos y a financiar infraestructuras y proyectos de investigación con universidades. También mantiene tres puestos de control sobre el terreno para garantizar que el pastoreo se realice de forma ordenada y respetando las zonas de reserva.

Además, se ha desarrollado una aplicación móvil que fija la zona de pasto, facilita el seguimiento de movimientos y ayuda a coordinar las labores entre ganadería y emergencias.

En 2019 se inició la aplicación de tecnología avanzada en los collares, que incluyen GPS y conectividad, para monitorizar con precisión los movimientos del ganado en tiempo real.

La comunidad ha invertido aproximadamente 100.000 euros para adquirir 926 collares GPS, con baterías de energía solar que funcionan incluso donde no hay cobertura. El sistema genera un mapa de vallados virtuales que delimitan el área de pasto, de modo que cada animal respeta los límites marcados. Si alguno se acerca demasiado, el collar emite un aviso sonoro; si insiste en cruzar, se aplica un impulso eléctrico de baja potencia para disuadirlo sin causar daño.

Estas medidas, que forman parte de un programa más amplio de gestión del monte, buscan combinar seguridad, eficiencia y bienestar animal.

Además de su finalidad práctica, la iniciativa encaja en una estrategia regional de gestión sostenible del monte que, presuntamente, ha buscado consolidar alianzas entre administración, ganaderos y centros de investigación.

Supuestamente, la tecnología de geolocalización y de conectividad móvil podría generar datos útiles para planificar futuras actuaciones y mejorar la resiliencia de los bosques frente a escenarios de sequía.

En años recientes, las autoridades han destacado la importancia de mantener corredores biológicos y rutas de paso para la fauna, una faceta que se refuerza con el control y acceso ordenado a las zonas pastoreadas.