Un equipo de investigación de la Comunidad de Madrid identifica una práctica cultural neandertal en la Cueva Des-Cubierta: la acumulación intencionada de cráneos de grandes herbívoros, interpretada como un santuario de caza y único en Europa. El hallazgo se apoya en trabajos previos y en publicaciones internacionales.

Un equipo de investigación de la Comunidad de Madrid ha identificado un hallazgo que podría cambiar la forma en que entendemos las sociedades neandertales en Europa.

En Pinilla del Valle, el yacimiento de la Cueva Des-Cubierta revela una práctica cultural compleja: la acumulación intencionada de cráneos de grandes herbívoros.

Este comportamiento, supuestamente sostenido a lo largo de generaciones, se interpreta como un santuario de caza neandertal y, según los autores, sería único en Europa.

El equipo, dirigido por la investigadora Lucía Villaescusa, de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), forma parte de un proyecto encabezado por Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid (MARPA); y cuenta con la colaboración del catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Luis Arsuaga, y del catedrático de Geología Alfredo Pérez-González.

Sus resultados se han publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences. En 2023, el equipo de Pinilla del Valle dio a conocer en Nature Human Behaviour el descubrimiento de una excepcional acumulación de cráneos de grandes herbívoros, entre ellos bisontes, uros, ciervos y rinocerontes.

Este hallazgo fue interpretado como un santuario de caza neandertal, y despertó un creciente interés de la comunidad científica internacional por este enclave.

Posteriormente, en 2025, un estudio complementario publicado en Journal of Quaternary Science, liderado por el geólogo del equipo, David Manuel Martín-Perea, analizó en detalle la formación geológica del yacimiento, aportando el marco sedimentario imprescindible para contextualizar este conjunto arqueológico.

La investigación más reciente profundiza en el proceso de formación de este enclave y, presuntamente, confirma que no se trató de un episodio aislado, sino de una práctica reiterada a lo largo del tiempo.

Para ello, el equipo combinó el análisis espacial de los restos con la reconstrucción de los cráneos, lo que ha permitido entender la dinámica del yacimiento y la alternancia entre los derrumbes naturales del techo de la cueva y las visitas humanas en las que se depositaron estos elementos.

Estos hechos tuvieron lugar en un entorno de alta montaña, durante una fase fría del Pleistoceno superior, hace entre 70.000 y 50.000 años.

El conjunto de yacimientos de El Valle de los Neandertales, excavado de forma continuada desde 2002, se ha consolidado como uno de los espacios de referencia a nivel mundial para el estudio del comportamiento neandertal.

Además del valor científico, la región ha visto un creciente interés público y turístico, con debates sobre la interpretación de estas acumulaciones y su relación con posibles rituales, memoria colectiva o estructuras sociales.

Aunque las conclusiones actuales apuntan claramente a una práctica sistemática, los especialistas advierten que la interpretación está sujeta a nuevos hallazgos y dataciones, y que la cueva podría mostrar una dinámica más compleja de lo que se pensaba.

En el plano práctico, se anticipa la creación de un centro de interpretación asociado al sitio. Presuntamente, la oferta turística y educativa podría incluir visitas guiadas y un museo vinculado al MARPA, con precios en euro que, según las informaciones no oficiales, podrían situarse en torno a 7,50 € para adultos y 4,00 € para estudiantes; estas cifras no han sido confirmadas oficialmente.

Este marco de precios podría facilitar la divulgación científica y la conservación del yacimiento, al tiempo que se promovería la investigación internacional sobre la conducta humana en ciertos entornos extremos.

En conjunto, los hallazgos de Pinilla del Valle se inscriben en el contexto del Valle de los Neandertales, un conjunto de yacimientos que ha ido ganando reconocimiento mundial como laboratorio vivo para comprender la complejidad del comportamiento humano en el pasado.

Aunque la lectura actual sitúa la Cueva Des-Cubierta como un ejemplo singular, la comunidad científica mantiene un tono cauteloso y señala que nuevas dataciones y análisis podrían ampliar o matizar estas conclusiones, ofreciendo una visión más matizada de cómo los neandertales interactuaron con su entorno y con sus propias comunidades en un periodo remoto de la historia.