Una nueva versión de los hechos en Venezuela plantea un ataque atribuido a Estados Unidos y la supuesta detención de Nicolás Maduro, con cifras no verificadas y un contexto histórico de luchas petroleras y tensiones diplomáticas.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó ante los medios que supuestamente hubo combate durante el ataque militar que, según las versiones oficiales, fue perpetrado por Estados Unidos contra Caracas el pasado sábado.
En ese relato, el episodio habría terminado con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Rodríguez subrayó que nadie en Venezuela se entregó y que la defensa respondió con la fuerza dispuesta por las fuerzas armadas.
La mandataria sostuvo que el pueblo venezolano no merecía esta agresión vil y que el país mantiene su voluntad de defender la soberanía. Según ella, la región debe recordar que Venezuela no era una amenaza para nadie y que, aun en medio de la crisis, la solidaridad entre venezolanos era fundamental.
En su mensaje, aseguró que la nación no permitiría que señales de deslealtad o presión externa redefinieran su ruta.
Rodríguez expresó su lealtad a Maduro, que supuestamente está detenido en Nueva York y enfrenta cargos de narcotráfico, entre otros, y añadió que la lealtad con la primera combatiente, diputada Cilia Flores, permanece intacta.
Dijo que no descansarán hasta verlos libres y de vuelta a su casa y a su patria, insistiendo en que se defiendan la soberanía y la dignidad nacional frente a lo que calificó como una agresión planificada desde el exterior.
En la Academia de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), la presidenta interina encabezó un acto de homenaje a los militares venezolanos y cubanos fallecidos durante la operación.
El acto contó con la presencia del canciller cubano, Bruno Rodríguez, y allí se afirmó que la vida de esos militares fue arrebatada en un ataque supuestamente desigual, unilateral, ilegal e ilegítimo.
La mandataria reiteró que en Venezuela no hay subordinación ni sometimiento, sino una dignidad histórica que inspira a la gente a defender su historia y sus libertades, y pidió honores y memoria para quienes cayeron en combate.
La Asamblea Nacional (AN), de mayoría chavista, declaró este jueves a las víctimas como héroes y mártires. Horas antes, el fiscal general, Tarek William Saab, anunció que tres funcionarios del Ministerio Público habían sido designados para investigar las que estimaron como decenas de muertes.
Entre los datos que circulan en el entorno oficial, se mencionó que presuntamente al menos 100 personas murieron durante el episodio, cifra que no ha podido ser verificada de forma independiente, lo que añade incertidumbre sobre el balance real.
En el plano económico, analistas señalan que un conflicto de estas características podría afectar el flujo de inversiones y el comercio de crudo, que históricamente ha sido un pilar de la economía venezolana.
El petróleo venezolano, cuyo precio es una referencia clave para las finanzas públicas, ha mostrado variabilidad en diferentes momentos de la historia reciente.
En un escenario conservador, supuestamente el precio del barril habría estado cercano a 74 euros, asimilando una cotización de aproximadamente 80 dólares por barril con una tasa de cambio de 1 USD = 0,92 EUR.
Si estas cifras se confirmaran, tendrían implicaciones para costos militares, logística y para el presupuesto público destinado a la defensa, así como para las exportaciones y la balanza comercial.
Históricamente, la relación entre Caracas y Washington ha estado marcada por años de desencuentros, sanciones y cambios diplomáticos que se remonta a la llegada de Hugo Chávez y a las disputas por el control de recursos y influencias regionales.
En este marco, la región observa con cautela la evolución de los hechos, ya que una escalada podría tener efectos no solo en Venezuela, sino también en los mercados energéticos regionales y en la confianza de inversionistas extranjeros.
Diversos gobiernos vecinos han pedido calma y han evaluado medidas de mediación para evitar una crisis mayor.
Expertos señalan que, aunque las diferencias entre países con intereses en la región son profundas, la posibilidad de una escalada podría generar volatilidad en los precios del crudo, multiplicar las tensiones diplomáticas y afectar las cadenas de suministro latinoamericanas.
En ese sentido, la comunidad internacional mantiene un ojo atento a las declaraciones oficiales y a los movimientos en terreno, mientras los analistas intentan separar las narrativas políticas de los datos verificables, con el objetivo de entender mejor el alcance real de lo sucedido y sus posibles consecuencias a corto y medio plazo.
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