Imágenes en alta resolución muestran al pueblo Nómole, que vive aislado en la Amazonía peruana. El material, grabado por Junglekeepers junto a un antropólogo, plantea preguntas éticas sobre el acercamiento y la protección de estas comunidades.

Una serie de imágenes en alta resolución de una tribu amazónica peruana, identificada como Nómole, ha salido a la luz recientemente. Se afirma que el pueblo vive en zonas remotas y, hasta ahora, no ha mantenido contacto sostenido con la civilización.

El registro fue realizado por Junglekeepers, una organización dedicada a la conservación del Amazonas peruano, acompañados por un antropólogo peruano.

La región señalada es la del Mar de Dios.

Según explican los activistas, el acercamiento se llevó a cabo dentro de un marco de respeto por las condiciones locales y en coordinación con la comunidad.

Las imágenes fueron captadas hace más de un año, pero se publicaron en días recientes para proteger a la comunidad y ocultar la ubicación exacta. Con esa finalidad se busca mantener su aislamiento y respetar sus costumbres.

La comunidad, supuestamente, sería inmune a enfermedades comunes, lo que haría que cualquier contacto con la civilización pudiera ser fatal. Este caso se suma a un histórico debate sobre el derecho de las comunidades a permanecer aisladas frente a las presiones de la modernidad.

En la Amazonía peruana, guardianes de la selva y defensores de los derechos humanos advierten sobre los riesgos de la intrusión y la necesidad de salvaguardar las rutas de acceso para evitar interferencias externas.

Los críticos señalan que la apertura podría traer cambios culturales irreversibles, así como amenazas sanitarias.

Remontándonos en el tiempo, la región ha sido escenario de numerosos encuentros polémicos que terminaron alterando tradiciones y estructuras indígenas, a veces con consecuencias negativas para las comunidades.

Aun así, la difusión de estas imágenes abre una conversación sobre si la visibilidad pública ayuda a la conservación o, por el contrario, expone a estos pueblos a un mayor grado de vulnerabilidad.

El organismo y las ONG que trabajan en la zona recalcan la importancia de proteger la ubicación y de consultar a la comunidad para cualquier acción futura.

En conclusión, este material enriquece el conocimiento sobre una realidad poco explorada y subraya la necesidad de un enfoque respetuoso y basado en la autodeterminación de las comunidades aisladas.

Al mismo tiempo, plantea preguntas sobre el equilibrio entre conservación, investigación y derechos humanos en un entorno tan frágil como la Amazonía peruana.