Una fuente oficial reconoce una cifra cercana a las dos mil víctimas en las protestas de Irán, mientras el país enfrenta presión internacional y un deterioro económico. Este informe reescribe las claves del periodo con matices y contexto histórico.
Alrededor de 2.000 personas, incluidos agentes de seguridad, han muerto en las protestas que sacuden Irán desde hace dos semanas, según declaró este martes a Reuters una fuente oficial iraní.
Es la primera vez que las autoridades admiten un balance tan elevado en medio de una represión que ha sido descrita como la más intensa desde las grandes manifestaciones de hace al menos tres años.
La fuente afirmó que, supuestamente, lo que denomina 'terroristas' habrían estado detrás de las muertes de manifestantes y de autoridades, sin proporcionar un desglose por regiones o cargos.\n\nLos disturbios surgieron en un caldo de cultivo de problemas económicos profundos y crecientes tensiones sociales. Los analistas señalan que la economía iraní enfrenta una conjunción de inflación, devaluación y recortes de subsidios que golpean a millones de ciudadanos.
En este marco, las autoridades clericales, en el poder desde la revolución de 1979, han buscado un doble enfoque: por un lado garantizar la legitimidad de las protestas por deterioro de las condiciones de vida y, por otro, aplicar una seguridad dura para restablecer el control.
Presuntamente, Estados Unidos e Israel serían señalados por las autoridades como promotores de la inestabilidad, y las protestas habrían sido, según ellas, secuestradas por actores anónimos a los que se refieren como terroristas.\n\nAntes, grupos de derechos humanos habían advertido de cientos de muertos y miles de detenidos. Las interrupciones en las comunicaciones, incluido un apagón de Internet durante los últimos días, han complicado la verificación de información.
Videos nocturnos que circulan y fueron verificados por Reuters muestran choques violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con disparos y autos incendiados, en varias ciudades.\n\nEn lo económico, analistas internacionales calculan que las pérdidas podrían oscilar en decenas de millones de euros, si se computan daños a infraestructura, caída de la actividad comercial y menores ingresos por exportaciones.
A nivel cotidiano, la inflación y la devaluación han encarecido la vida: según estimaciones no verificadas, un conjunto de productos básicos ha mostrado subidas que podrían traducirse en un incremento de entre 15 y 60 euros en el gasto mensual de un hogar promedio.
Estas cifras, supuestamente, reflejan el costo humano de la crisis. Además, algunas autoridades han señalado la necesidad de estabilizar precios en euros para ciertos servicios y bienes, una tarea que potencialmente podría tardar años y generar tensiones políticas adicionales.\n\nEn el conjunto, la situación mantiene al país frente a una crisis interna sin precedentes en años recientes, con efectos que podrían resonar en la región y en las relaciones internacionales.\n
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