Un juez de Paraguay ha solicitado formalmente a Argentina la extradición de un ciudadano chileno de 39 años que sacó de manera ilegal a su hija de dos años del país. La menor apareció sana y salva, pero el caso revela una compleja disputa por la custodia que cruza tres países.
Un drama familiar que cruza tres países ha puesto en alerta a las autoridades de Paraguay, Argentina y Chile. Todo comenzó cuando un ciudadano chileno de 39 años, cuyo nombre no se ha revelado, se llevó a su hija de tan solo dos años desde Paraguay sin el permiso correspondiente.
La madre, desesperada al ver que su ex pareja no regresaba con la pequeña tras una visita acordada, denunció los hechos a la policía. El hombre, según la denuncia, incumplió el horario de vuelta y, a partir de ese momento, dejó de contestar llamadas y mensajes.
La niña fue localizada sana y salva el pasado 10 de julio por la policía argentina en la ciudad de Resistencia, provincia del Chaco. Allí, el padre había cruzado la frontera desde Paraguay con la menor, presumiblemente para evadir la justicia paraguaya. Tras el operativo, la pequeña fue devuelta a su madre y regresó a Paraguay. Pero el caso no terminó ahí: el juez paraguayo Rolando Duarte solicitó formalmente a la Justicia argentina la extradición del chileno, quien ya se encuentra detenido en Resistencia a la espera de que se resuelva su situación.
El magistrado pidió que se mantenga la prisión preventiva del imputado para asegurar que no huya, ya que considera que existe riesgo de fuga y que el hombre no tiene arraigo en Argentina.
La Fiscalía paraguaya, por su parte, lo ha imputado por los presuntos delitos de desacato a una orden judicial y violación del deber de cuidado. Estos cargos reflejan que el padre no solo se saltó una resolución judicial que regulaba las visitas, sino que además puso en peligro a la menor al llevársela sin control.
Sin embargo, la historia tiene más capítulos. Según los antecedentes de la investigación, la madre también habría incumplido una orden judicial en enero de este año, al no devolver a la niña a Chile como estaba estipulado.
Es decir, ambas partes han mostrado una preocupante falta de respeto por las decisiones de los tribunales. Este conflicto por la custodia de la menor es ahora analizado por las autoridades de los tres países, en un caso que recuerda a otros similares donde los padres utilizan a los hijos como armas arrojadizas en sus disputas.
La extradición es un proceso legal mediante el cual un país entrega a una persona acusada o condenada por un delito a otro país para que sea juzgada o cumpla una pena.
En este caso, Paraguay pide que Chile y Argentina cooperen para que el padre enfrente la justicia paraguaya. No es la primera vez que ocurre algo así: en los últimos años ha habido varios casos de sustracción internacional de menores en Sudamérica, que muchas veces terminan en largos pleitos burocráticos.
Lo que distingue a este caso es la rapidez con la que se encontró a la niña y la coordinación entre las policías de ambos países.
Para el lector español de derechas, este tipo de noticias suele levantar ampollas: por un lado, se critica la falta de responsabilidad de algunos padres que anteponen sus rencillas personales al bienestar de los hijos; por otro, se espera que la justicia actúe con firmeza y sin contemplaciones.
Aquí vemos a un juez que no duda en pedir la extradición, pero también a una madre que tampoco cumplió con lo ordenado. Al final, la única víctima clara es la niña, que ha sido zarandeada de un país a otro sin pedirlo.
Mientras tanto, el padre chileno permanece detenido en Resistencia a la espera de que la Justicia argentina decida si lo entrega a Paraguay. Se espera que el proceso de extradición no se alargue demasiado, dado que ambos países tienen acuerdos de cooperación judicial. Pero en estos temas, nunca se sabe. Lo que sí está claro es que esta familia tiene un largo camino por recorrer hasta que la pequeña pueda tener una vida estable, lejos de los juzgados y las disputas de sus progenitores.