El presidente de Estados Unidos propone liberar archivos gubernamentales sobre fenómenos aéreos no identificados y posibles formas de vida extraterrestre, en medio de declaraciones de Obama y un intenso debate sobre la transparencia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que instruirá a varias agencias del Gobierno a identificar y liberar archivos relacionados con objetos voladores no identificados, fenómenos aéreos no identificados y posibles formas de vida extraterrestre.
Según su publicación en Truth Social, la medida busca recopilar y hacer públicos documentos sobre asuntos considerados 'altamente complejos, pero extremadamente interesantes e importantes'.
La acción, que incluiría al Departamento de Guerra y a otras agencias federales, persigue transparentar información que durante décadas ha alimentado la especulación sobre OVNIs y vida extraterrestre.
Las declaraciones de Trump se producen tras los comentarios de Barack Obama en un pódcast del periodista Brian Tyler Cohen, donde, presuntamente, respondió a una tanda de preguntas rápidas sobre vida extraterrestre.
Ante la consulta sobre si los extraterrestres son reales, Obama afirmó: 'Son reales, pero yo no los he visto', y aclaró que no existen instalaciones secretas bajo tierra salvo que exista una enorme conspiración que incluso ocultara la información al presidente de Estados Unidos.
Trump criticó esas palabras y aseguró a los reporteros a bordo del Air Force One que Obama 'dio información clasificada' y cometió un 'grave error'.
Al mismo tiempo, subrayó que él mismo desconoce si los extraterrestres son reales, pero defendió la necesidad de recopilar y hacer públicos documentos gubernamentales relacionados con OVNIs, UAP y posibles formas de vida extraterrestre.
Históricamente, la apertura sobre estos temas ha sido objeto de intensos debates. Supuestamente, diversas administraciones han promovido liberaciones parciales de archivos y antecedentes de inteligencia que no siempre se han divulgado en su totalidad.
En las últimas décadas, la cultura popular y las investigaciones periodísticas han presionado a los gobiernos para que rindan cuentas, con episodios de desclasificación que han dejado al descubierto informes y videoclips que alimentaron la curiosidad pública.
Entre los hitos de esta narrativa, supuestamente se destaca la atención que recibió el tema en el periodo 2017-2019, cuando el Pentágono desclasificó varios videos de fenómenos aéreos no identificados y creó estructuras para estudiar estas observaciones, lo que dio impulso a debates continuos sobre el alcance de la transparencia gubernamental.
Si la presente iniciativa de Trump avanza, podría marcar un nuevo capítulo en la historia de la divulgación oficial sobre OVNIs y posibles efectos en la seguridad nacional.
Como contexto histórico, el propio marco de la desclasificación ha tenido antecedentes de interés público. Por ejemplo, el Proyecto Libro Azul, operativo entre 1952 y 1969, reunió una gran cantidad de informes de avistamientos y análisis que, con el paso del tiempo, han generado debates sobre la naturaleza de los fenómenos.
En las últimas décadas, diversos gobiernos han liberado de manera selectiva expedientes y archivos, lo que ha alimentado una narrativa de mayor transparencia, aunque a veces controvertida.
Expertos señalan que, si la iniciativa de Trump avanza, podría activar procesos de revisión de cientos o miles de expedientes, solicitudes FOIA y clasificaciones que requieren balances entre seguridad nacional y acceso público.
En ese marco, la conversación pública sobre OVNIs y posibles formas de vida podría ganar protagonismo en el debate político, escolarizarse en las agendas legislativas y afectar la percepción global sobre la capacidad de las instituciones para responder a lo desconocido.
En el plano internacional, la presión para compartir información de forma más amplia ha sido una tendencia observada en varios países, y este movimiento podría interpretarse como un intento de Estados Unidos por liderar un estándar de transparencia en materia de fenómenos aéreos no identificados.
Si el esfuerzo tiene éxito, no solo cambiaría el tono de la conversación pública, sino que también podría influir en futuras investigaciones científicas, colaboraciones interinstitucionales y en la forma en que el público percibe la seguridad nacional frente a lo que aún permanece sin explicación.