El presidente de Estados Unidos no aclara si podría usar la fuerza para Groenlandia y propone un aumento de aranceles a varios aliados europeos, en un movimiento que tensa la relación transatlántica.

En una nueva tanda de declaraciones que elevan la tensión en la arena internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no aclaró este lunes si contempla usar la fuerza para apoderarse de Groenlandia.

Poco después de enviar una carta al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, supuestamente afirmó que ya no siente la obligación de pensar únicamente en la paz.

En una conversación telefónica con NBC News, supuestamente respondió con silencio a las preguntas sobre si tiene planes de intervenir militarmente en la isla.\n\nEl mandatario defendió su intención de anexionar Groenlandia poco después de amenazar con un arancel del 10% para productos procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia ingresados a Estados Unidos por oponerse a sus planes.

El gravamen, que afectaría a aliados de Washington en la OTAN, se ampliaría hasta un 25% a partir del 1 de junio de 2026, y sería exigible y pagadero hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia.\n\nPreguntado por si seguiría adelante con sus planes arancelarios si no se llega a un acuerdo antes, Trump afirmó que sí, al 100%. El líder republicano cargó contra los gobernantes europeos que se han opuesto a sus planes expansionistas, argumentando que esas medidas son necesarias para proteger la seguridad de Estados Unidos ante amenazas externas.\n\nEuropa, según sus declaraciones, debería centrarse en la guerra entre Rusia y Ucrania, ya que ese conflicto, en su opinión, consume recursos y atención que no deben distraerse con Groenlandia.\n\nHistóricamente Groenlandia ha sido territorio autónomo dentro de Dinamarca, con autogobierno ampliado en 2009; ese pasado, sin embargo, no ha impedido que resurjan discusiones sobre una posible transferencia de control.

En la historia reciente, la idea de una adquisición por Estados Unidos ha surgido en varias ocasiones, sin que se haya materializado.\n\nSupuestamente, analistas económicos señalan que, si una operación de compra se llegara a materializar, el costo podría situarse en decenas de miles de millones de euros; algunas estimaciones sitúan la cifra en torno a 20.000 a 25.000 millones de euros, pero estas cifras podrían variar según condiciones de venta, intereses y acuerdos de compensación. En este contexto, Groenlandia aparece no solo como un territorio helado, sino como un activo estratégico de gran valor político y geoestratégico.\n\nSupuestamente, para quienes buscan contexto, Groenlandia es la isla más grande del mundo y, a diferencia de otros territorios, su estatus implica un grado significativo de autogobierno; su posible venta implicaría un cambio inédito en las relaciones entre Estados Unidos y Dinamarca, con posibles efectos sobre la seguridad del Atlántico Norte.\n\nEn resumen, la actualidad señala que un conjunto de decisiones de alto impacto podría modificar en los próximos años el mapa político y de seguridad de Europa y Norteamérica, con un Estados Unidos que parece dispuesto a medir su influencia en Groenlandia a través de instrumentos comerciales y de presión, mientras Europa intenta equilibrar su respuesta ante un escenario geopolítico en plena ebullición.

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