Memoria íntima de Gisèle Pelicot que recorre su vida y su lucha contra una violencia que marcó su existencia, con un foco en el juicio que la convirtió en referente internacional.
¿Qué hacer con estos recuerdos? se pregunta Gisèle Pelicot al presentar Un himno a la vida: Mi historia, una memoria que llegó este martes a las librerías en 20 idiomas y que, en su edición en español de Lumen y en la versión francesa Et la joie de vivre de Flammarion, abre una ventana a un alma que se niega a ser definida por el dolor.
El libro, escrito con la colaboración de la periodista y novelista Judith Perrignon, no se limita a reconstruir el proceso judicial que la catapultó a la escena mundial, sino que se adentra en las raíces de su identidad como niña, mujer, madre y esposa, y propone una visión de la vida que se niega a rendirse ante la vergüenza ajena.
En sus páginas, Pelicot recrea el momento en que explicó que sintió la tentación de dejarlo todo, de abandonar la carretera, pero subraya que no era su camino y que jamás sostendría la mano de la muerte.
El relato ocurre en primera línea en las situaciones más oscuras de su vida: las agresiones que sufrió durante casi una década, cometidas mientras su marido, que parecía un hombre atento, mantenía la fachada de un padre ejemplar.
El libro describe con detalle el periodo en el que su expareja la drogaba para que otros hombres la atacaran, una experiencia que marcó a la familia y que el libro sitúa en el centro de su memoria.
A lo largo de las páginas, Pelicot expone su trayectoria para demostrar que la vida no es una condena al sufrimiento ni una simple repetición de los anuncios de la televisión.
Explica cómo fue creciendo y encontrando fuerzas para narrar su historia, sin reducirse a la figura de una víctima, y cómo el dolor de la infancia, la pérdida de su madre por cáncer y la relación complicado con su madrastra fueron piezas que moldearon su resistencia.
El relato admite también los momentos de inseguridad en su vida profesional, reflejando las tensiones entre su carrera y la de su marido y los quebrantos que ello causó en el hogar.
El libro arranca con las primeras pesquisas policiales tras la revelación de las grabaciones grabadas por su entonces marido, y avanza hacia una reconstrucción íntima que intenta no solo liberar a la protagonista, sino también ayudar a que otras mujeres encuentren una voz.
La narración destaca que, cuando la historia llegó a los tribunales, la respuesta del público femenino fue un apoyo que convirtió la sala de audiencias en un espacio de reconocimiento y solidaridad.
En la obra, la propia Pelicot reconoce que no fue la única historia que se contaba a partir de ese episodio, sino un espejo de una lucha mayor contra la violencia y la humillación.
La publicación llega en un momento de intensa conversación pública sobre violencia sexual y justicia mediática, y la autora aporta una mirada que invita a cuestionar cómo se cuentan estas historias y quién decide el registro.
En una nota de cierre, la protagonista señala que la memoria puede servir como motor de cambio si se sabe acompañar el dolor con la dignidad de quienes luchan por la verdad.
En el marco de este libro, se discuten también las dimensiones personales, como el duelo por su madre y la búsqueda de una vida que no se reduce a ser la víctima.
Supuestamente, el libro se comercializa en España a 19,99 euros en edición de bolsillo y 25,99 euros en tapa dura, aunque estos precios pueden variar según el país y la edición.
Históricamente, este tipo de memorias han ocupado un lugar destacado en la conversación sobre derechos de las mujeres y violencia de género, y su presencia en múltiples lenguajes subraya la demanda de voces que exijan una justicia más empática y una memoria que no se olvide.