Un fallo judicial en Argentina condena a un médico anestesiólogo por una negligencia que dejó a Valentín Mercado con muerte cerebral durante una cirugía en 2024.

Un tribunal argentino dictó una sentencia que atribuye responsabilidad profesional y penal a un anestesiólogo por una negligencia ocurrida en julio de 2024, la cual dejó a Valentín Mercado, un niño de apenas cuatro años, en un estado de muerte cerebral tras una intervención quirúrgica para corregir una hernia diafragmática.

El fallo condena al médico, identificado como Javier Atencio Krause, a tres años de libertad condicional y a siete años de inhabilitación para ejercer la medicina.

Clarín, citando expedientes judiciales, fue quien aportó los detalles que respaldan la decisión y la cronología de los hechos.

Durante la cirugía, Valentín ingresó para una intervención relacionada con la hernia, que en la planificación se consideraba de baja complejidad.

Sin embargo, la intervención se complicó y, según el expediente, pasaron al menos diez minutos sin registros de presión arterial ni de oxigenación.

En ese periodo, supuestamente el anestesiólogo estuvo usando su teléfono celular e incluso habría salido del quirófano para buscar su cargador. Estas acciones, descritas por los médicos y la defensa, habrían contribuido al deterioro que llevó a la encefalopatía hipoxico-isquémica, según la versión presentada ante el tribunal.

Tras la intervención fallida, Valentín estuvo aproximadamente una semana con muerte cerebral, y los médicos indicaron a la familia que debían esperar la evolución.

La madre, Ariana, relató que durante los días siguientes recibió indicaciones para mantener la calma y esperar resultados, pese a la creciente preocupación.

El abogado de la familia señaló que la experiencia fue de gran incertidumbre y de un trato que, desde su punto de vista, fue particularmente duro para los padres.

El fallo llega tres años después del incidente y ha alimentado un intenso debate en Argentina sobre la seguridad en quirófanos pediátricos y la responsabilidad de los profesionales de la anestesia.

El representante de la defensa afirmó que el tribunal buscó aclarar la responsabilidad en un caso complejo y que la resolución podría haber sido interpretada de diferentes maneras, según las declaraciones recogidas por la cobertura de Clarín.

Desde una perspectiva histórica, este caso se sitúa en un marco de discusiones sobre seguridad en la medicina en América Latina, donde suelen debatirse reformas en protocolos de monitoreo intraoperatorio, supervisión del personal y comunicación con la familia durante procesos críticos.

A lo largo de las últimas décadas, han surgido iniciativas para reducir errores evitables en quirófanos y para mejorar la formación de anestesiólogos.

Supuestamente, algunas de estas medidas han llevado a la creación de comisiones de revisión y a la adopción de guías prácticas que buscan homogeneizar la atención en intervenciones pediátricas.

Estas tendencias, en conjunto, muestran una búsqueda continua de mayor protección para los pacientes más jóvenes y una mayor responsabilidad profesional en el sector de la salud.