Bill Clinton testificó ante un comité de la Cámara y señaló que Donald Trump le habría contado, presuntamente, detalles sobre su relación con Jeffrey Epstein. La declaración sugiere cambios en alianzas y una conversación que involucra viajes y episodios pasados.
El expresidente Bill Clinton declaró ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes mediante una declaración grabada, afirmando que Donald Trump le habría comentado, presuntamente, haber compartido momentos destacados con Jeffrey Epstein antes de que la relación entre ambos se debilitara.
Según Clinton, durante un torneo de golf en 2002 o 2003, ya fuera tras la salida de su cargo en la Casa Blanca o cuando ya habían dejado sus funciones públicas, Trump mencionó a Epstein en términos que, en su versión, señalan una relación que se extendió durante años.
Clinton relató que, presuntamente, Trump le habría dicho: "De alguna manera, él sabía que yo había volado en el avión de Jeffrey Epstein". Más adelante, añadió, supuestamente, Trump comentó: "Sabes, lo pasamos muy bien juntos durante años, pero nos peleamos por un negocio inmobiliario".
Estas palabras, presentadas ante el comité, apuntan a una conversación que, según el exmandatario demócrata, dejó en evidencia diferencias entre ambas figuras cuando aún no estaban en puestos de poder competidores directos.
En la versión ofrecida por Clinton, y presuntamente citada por él mismo ante los legisladores, Trump habría mencionado que la relación se deterioró después de que Epstein contratara a mujeres jóvenes que trabajaban en su club de Mar-a-Lago.
Aunque las afirmaciones se inscriben en el marco de testimonios y recuerdos, el propio Donald Trump ha señalado que su vínculo con Epstein era diferente y que las situaciones descritas se dieron en un contexto más complejo.
Tanto Clinton como Trump habían estado vinculados a Epstein antes de que el financiero enfrentara un fallo penal en 2008 por su conducta sexual con menores.
Clinton explicó, según su declaración grabada, que voló en el jet de Epstein en viajes a Asia, África y Europa, y en una ocasión desde Florida a Nueva York, pero que, después de 2003, su relación con Epstein habría cambiado y se habría orientado hacia otros donantes.
Este relato, supuestamente verificado por testigos y documentos, contrasta con las afirmaciones posteriores de otros actores involucrados y con la narrativa pública de la época.
Clinton afirmó que nunca mantuvo contacto sexual con ninguna de las personas que Epstein o Maxwell le presentaron, pero sí dijo haber recibido un masaje en el cuello de una azafata que, más tarde, fue identificada como una superviviente de los abusos de Epstein.
En ese marco, el exmandatario señaló que no sabía que Epstein había abusado de las jóvenes reclutadas como masajistas. A unclear detail, presuntamente, que algunos de estos episodios se discutieron fuera de los registros oficiales y en conversaciones privadas.
Finalmente, Clinton indicó que nunca visitó la isla caribeña de Epstein y que no tenía conocimiento de cuántas veces Epstein visitó la Casa Blanca, cifra que, según sus declaraciones, sería de 17 ocasiones durante la presidencia de Epstein o de sus convidados en años previos.
Estos elementos, que prueban la complejidad de las relaciones entre figuras de poder, fueron presentados en un intento de esclarecer posibles vínculos y motivaciones entre actores influyentes de la política estadounidense en una época marcada por investigaciones y controversias.
La declaración forma parte de un proceso que continúa, con nuevas preguntas sobre las conexiones entre personalidades públicas y redes de influencia, y con la expectativa de que nuevos documentos y testimonios puedan arrojar más luz sobre estos hechos, que siguen generando debate público.