La Coruña acoge la gala de la 30ª edición de los Premios María Casares, el principal reconocimiento de las artes escénicas gallegas, con un homenaje a Manuel Lourenzo y la presentación de los nominados y del elenco artístico que protagonizará la velada.

En La Coruña, Galicia, el Teatro Rosalía de Castro fue el escenario elegido para la presentación de la 30ª edición de los Premios María Casares, el principal reconocimiento de las artes escénicas en Galicia.

El acto de arranque reunió a representantes institucionales y a la comunidad teatral con la voluntad de celebrar una trayectoria que ha visto nacer y crecer a decenas de compañías y artistas a lo largo de décadas.

La sala respiró expectativa cuando se anunció que este año la gala estaría marcada por la figura de Manuel Lourenzo, actor y dramaturgo gallego histórico, cuyo legado inspira también la puesta en escena de la velada.

Entre las intervenciones destacaron la del concelleiro de Cultura y Turismo, Gonzalo Castro, y la de Gloria Rico, directora de la gala, quienes subrayaron el papel de Lourenzo como referencia de la cultura gallega y el deseo de convertir la noche en una celebración de vida, trabajo y comunidad en torno al teatro.

También tomaron la palabra Jacobo Sutil, director de la Agadic, Avia Veira, diputada provincial, y Eva Fornés, presidenta de la Asociación de Actores y Actrices de Galicia, para agradecer el esfuerzo de los creadores y de las entidades que sostienen la escena local.

Los XXX Premios reúnen este año a 17 espectáculos que disputan 16 galardones en categorías que van desde la interpretación hasta los aspectos técnicos, pasando por espectáculos infantiles y de monicreques.

Entre las propuestas con más candidaturas destacan Reconversión, de Ibuprofeno Teatro, con once nominaciones que abarcan Espectáculo, Dirección y Texto; A serie clopen, del Centro Dramático Galego, con diez candidaturas en Espectáculo, Dirección y Actriz Protagonista; y TROMSØ, de Morraoconto, con siete candidaturas que incluyen Espectáculo y Dirección.

La gala de este año busca hacerse desde la celebración y no desde la melancolía. Bajo la dirección de Gloria Rico, el espectáculo propone una lectura festiva de la vida y obra de Lourenzo: un escenario coronado por una esfera que simboliza la perfección, el uso del color azul que evoca la Valadouro y las dos bolas tradicionales que se integran en la vida cotidiana, todo ello con una puesta en escena que invita a bailar, cantar y reflexionar.

El equipo artístico, presentado por primera vez en la apertura, contará con cuatro actores y actrices: Arantza Villar, Carlos Mosquera Mos, María Barcala y Roberto Leal, acompañados de un cuarteto musical integrado por Josito Porto (voz, guitarra y gaita), Carlos Arévalo (batería), Rafa Otero (guitarra y bajo) y Sabela Dacal (acordeón y voz).

Como parte de los reconocimientos especiales de la noche, se entregará un homenaje a Luma Gómez, actriz y activista clave para el teatro gallego y para el movimiento asociativo profesional.

Eva Forneas, presidenta de la AAAG, destaca el perfil de Gómez como una referente en múltiples aspectos: una mujer que fundó y cofundó entidades artísticas, siempre comprometida con la profesión, los derechos laborales y las luchas sindicales.

Este reconocimiento busca, según sus palabras, permitir a Gómez disfrutar del homenaje desde el escenario, como una trabajadora constante detrás de cada papel y cada proyecto.

Históricamente, los Premios María Casares han sido una guía para la calidad y la innovación en el teatro gallego, sirviendo como combustible para que compañías como las nominadas este año sigan creando y desafiando los límites de lo escénico.

En la tradición de Lourenzo y de todas las figuras mencionadas, la noche pretende consolidarse como un ritual de encuentro entre artistas, creadores, técnicos y público, un espacio de reconocimiento que fortalece la identidad cultural de Galicia y su teatro en común.

El out de la gala promete ser, como cada edición, un espejo de la escena actual: diversa, compleja y profundamente arraigada en la comunidad que la sostiene día a día.