Jinzi, una foca macho llegada desde Valencia, renueva la genética del Aquarium Finisterrae de A Coruña y abre la posibilidad de futuras crías, en un grupo que ahora está formado por dos machos y ocho hembras.

En A Coruña, Galicia, el Aquarium Finisterrae da la bienvenida a Jinzi, una foca macho que llega desde el Oceanogràfic de Valencia, en un intercambio entre centros que busca renovar la dinámica de este acuario.

En el Oceanogràfic de Valencia, ya viven dos machos: Fermín, de 17 años, y Altair, de 23. Jinzi cumplirá 5 años en julio y ya pesa alrededor de 80 kilos. Desde su llegada, ha mostrado una curiosidad difícil de contener: olfatea las nuevas instalaciones, explora cada rincón y parece llevarse bien con sus futuros compañeros.

Las primeras semanas de adaptación son clave: se observa la manera en que se relaciona con las otras focas, la forma en que usa los descansos y las zonas de buceo, y también cómo reacciona ante los sonidos y estímulos de un recinto que cambia de convivencia.\nCon el traslado de Fermín y Altair al Oceanogràfic, el grupo que aguarda en el acuario coruñés queda compuesto por Jinzi y otro foca macho, Hansi, además de ocho hembras.

En conjunto, se trata de la especie Phoca vitulina, tal como se ve en las costas gallegas: la foca común. Aunque aquí no crían de forma habitual, se pueden ver con cierta frecuencia, gracias a la proximidad geográfica y a la curiosidad de estos animales.

El último nacimiento registrado en el acuario fue Sabela, nacida en julio de 2009, y la edad media de este grupo ya es considerable para su especie. De hecho, Hansi, uno de los machos veteranos, ya ha cumplido 28 años, cuando la longevidad máxima de los machos de estas focas suele situarse en torno a los 25 años.\nUna de las piezas más relevantes de esta noticia no es solo el cambio de ubicación de los individuos o la curiosidad de Jinzi: es la constatación genética que ha acompañado a este grupo durante años.

Un estudio sobre la relación entre los miembros de las focas de A Coruña mostraba, hasta ahora, un alto grado de parentesco entre los individuos, lo que hacía desaconsejable la reproducción dentro de estas instalaciones para evitar un mayor grado de endogamia.

La llegada de Jinzi cambia el escenario: abre la puerta a una renovación de la genética del grupo y, por tanto, a la posibilidad de que, en el futuro, el acuario pueda retomar la reproducción de estas focas, siempre bajo protocolos de bienestar animal y supervisión científica.\nEste intercambio entre acuarios forma parte de una estrategia más amplia de cooperación entre centros de divulgación y conservación. Compartir individuos, cuando se hace con control y con criterios claros, ayuda a mantener poblaciones sanas y con diversidad genética, algo clave para la salud de cualquier especie en cautiverio y para la educación de las visitas, que ven en estas historias reales ejemplos de vida marina, de convivencia entre animales y de la responsabilidad que implica la cría, el cuidado y la gestión de los recursos marinos.

En definitiva, Jinzi llega para sumar, y para recordar que el cuidado de este animal, y de todo su entorno, es un trabajo de equipo entre cuidadores, científicos y el público que acude a verlos.