La derrota del Sevilla ante Levante en la jornada 18 de LaLiga reaviva las dudas sobre el proyecto de Matías Almeyda y abre la puerta a especulaciones sobre Alexis Sánchez y el mercado.

Sevilla sufrió una derrota contundente 3-0 frente a Levante en la decimoctava jornada de LaLiga, un resultado que continúa alimentando el ruido dentro del club y condiciona las lecturas sobre el proyecto de Matías Almeyda.

Con el rival ubicado en la posición más baja de la tabla y la campaña mostrando irregularidad, las dudas sobre la continuidad del técnico argentino han ido en aumento entre la afición, la prensa y la propia plantilla.

A medida que se acercan los plazos decisivos de la temporada, el equipo se ve obligado a revisar estructuras, rendimiento y planificación para las próximas semanas, cuando se esperan reacciones y, quizá, cambios estratégicos.

En medio de esa inercia, supuestamente emergen rumores sobre el interés del Internacional de Porto Alegre en Alexis Sánchez. Presuntamente, si la operación se confirma, la transferencia podría moverse entre 5 y 12 millones de euros, una cifra que algún sector de la afición vería como suficiente para dinamitar una campaña que ha sido controversial.

El Sevilla, sin embargo, mantiene prudencia y señala que el chileno continúa siendo clave, al menos hasta que la dirección deportiva determine lo contrario y mientras se ventilan ofertas formales en el despacho del club.

Frente a esa incertidumbre, la regencia tomó una decisión que parece marcar el camino en el presente inmediato. Las fuentes consultadas confirman que la idea es aferrarse a Sánchez y mantenerlo en el plantel para afrontar lo que resta de temporada, salvo que aparezca una oferta formal de traspaso que justifique un cambio de planes.

El Desmarque aporta una versión que se ha repetido en el entorno sevillista: si nadie paga el traspaso, el chileno seguirá vinculado al club hasta finalizar el curso.

Esa lectura encaja con la narrativa de que la dirección deportiva y el cuerpo técnico prefieren evaluar al jugador en situaciones de campeonato, antes que arriesgarse a un salto fiscal o deportivo sin una compensación clara.

En la versión oficial, el portavoz reconocido del club dejó en claro que no hay cláusula de salida que condene a Sánchez a marcharse en cualquier momento.

Se insistió en que la continuidad depende de la valoración del equipo técnico y de la dirección, y que, por el momento, el plantel está cómodo con su presencia.

Estas palabras se resuelven en consonancia con el resumen periodístico de El Desmarque, que refuerza la idea de que el Sevilla no tiene prisa por vender y que la situación económica-competitiva podría decidirse en las próximas semanas.

Más allá de las ruedas de prensa, la afición recuerda que el mercado invernal ha dejado brotes de incertidumbre en torno a las salidas posibles y a la voluntad de la gerencia por reforzar la plantilla.

Históricamente, el Sevilla ha sido uno de los clubes que mejor planifica sus refuerzos y su inversión en casa en un ciclo de permanencia en competiciones europeas, lo que añade una capa adicional de interés a este episodio.

En el presente curso, la irregularidad se ha instalado como un rasgo dominante, y la derrota frente a Levante no hace más que encender el debate sobre los próximos movimientos, tanto en el banquillo como en la dirección deportiva.

Aun así, la esperanza de los aficionados pasa por una reacción contundente en los próximos compromisos, ya sea para sostener a Almeyda o para delinear una transición controlada hacia un proyecto alternativo que aspire a competir por Europa y por títulos.

Mientras tanto, el chat de la afición, las redes y las tertulias continúan debatiendo qué tanto peso tiene la continuidad de un técnico ante la presión de resultados, y cuánto podría valer, en euros, una salida de Alexis Sánchez si el equipo recibe una oferta formal que haga que el club considere el cambio.