Las autoridades de salud de comunidades indígenas en el noroeste de British Columbia advierten que los elevados precios de hoteles y transporte en Vancouver durante la Copa Mundial 2026 dificultarán la atención médica para pacientes que requieren traslados a la ciudad.

Las autoridades de salud de la región Nisga’a en el noroeste de British Columbia informaron que no podrán gestionar viajes médicos no urgentes hacia Vancouver durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, debido al aumento de los costos de hoteles y transporte que dificulta reservar alojamiento para pacientes que requieren atención fuera de sus comunidades.

El Nisga’a Valley Health Authority ha publicado un aviso de blackout para viajes de pacientes no urgentes hacia el Lower Mainland entre el 10 de junio y el 20 de julio.

En la ciudad, el BC Place, ubicado en el centro, acogerá siete encuentros entre el 11 de junio y el 19 de julio; el PNE Amphitheatre también albergara un festival para aficionados durante todo el periodo del evento.

Frente a esta situación, la First Nations Health Authority ha señalado que, ante la presión extraordinaria sobre transporte y alojamiento, se desalientan las citas médicas no urgentes durante ese periodo.

La prioridad es reservar habitaciones y rutas para casos de emergencia y para pacientes con citas críticas; sin embargo, se reconoce que la demanda podría afectar a numerosas comunidades remotas.

Melanie Doolan, directora de beneficios de salud de la Nisga’a Valley Health Authority, indicó que la organización está condicionada por restricciones presupuestarias y debe priorizar la cobertura de la manera más económica posible.

Además de los pacientes con diagnósticos nuevos, regularmente se coordinan estancias para quienes deben ver a especialistas en el Lower Mainland para consultas de oncología, reumatología, nefrología o cardiología.

A veces, algunos pacientes viajan cada seis meses, otras cada tres meses; existen casos en los que un paciente debía desplazarse mensualmente para recibir tratamiento que solo podía administrarse en hospitales de Vancouver, como el St.

Paul’s Hospital, situación que ilustra la magnitud del problema.

El Skidegate Health Centre en Haida Gwaii también publicó avisos similares, informando que no puede aprobar ni financiar viajes a Vancouver durante junio y julio y pidió a los pacientes reagendar citas con especialistas.

Doolan agregó que los precios de alojamiento se han disparado desde que se levantaron las restricciones por la pandemia y la reanudación de conciertos, lo que ha obligado a las organizaciones a revisar prioridades y criterios de elegibilidad para los traslados médicos.

Aunque la decisión es difícil, se considera la opción más responsable para garantizar que los casos de emergencia reciban atención sin comprometer la viabilidad presupuestaria.

A nivel más amplio, los expertos señalan que el encuentro entre un evento deportivo internacional de gran magnitud y los servicios de salud para comunidades indígenas ha sido un reto constante.

Un informe de 2025 encargado por Airbnb y elaborado por Deloitte indicó que la capacidad total de alojamiento para el área metropolitana de Vancouver sería de unas 41,800 habitaciones, mientras que la ciudad de Vancouver tendría 22,700 opciones, lo que configuraría una brecha de aproximadamente 70,000 noches.

También se estimaba que alrededor de 350,000 visitantes podrían llegar a Vancouver durante la Copa Mundial. Estas cifras encienden el debate sobre cómo equilibrar la demanda turística con la atención sanitaria y los derechos de las comunidades que dependen de viajes regulares para tratamientos médicos.

Este episodio subraya la necesidad de planes de contingencia que aseguren el acceso a la atención médica para pacientes críticos incluso ante la agenda apretada de un gran evento deportivo.

Las autoridades de salud han mostrado voluntad de revisar políticas de traslado médico no urgente para evitar que las personas queden sin atención necesaria, y explorar soluciones que no dejen desprotegidas a las comunidades indígenas de la región.

En las próximas semanas se esperan más conversaciones entre FNHA, autoridades provinciales y proveedores de salud para evaluar alternativas, como financiar estancias en hospitales cercanos disponibles o crear programas de transporte dedicado para pacientes emergentes.

El reto es equilibrar el turismo, la cultura y el derecho a la salud de las poblaciones indígenas del noroeste de B.C. mientras Vancouver se prepara para recibir a decenas de miles de aficionados y visitantes.

En resumen, este anuncio no es aislado, sino parte de una realidad estructural: cuando la ciudad acoge un evento internacional de gran magnitud, las comunidades con presupuestos limitados deben buscar formas de mantener la continuidad de la atención médica.

Las autoridades sanitarias reiteran que la prioridad es garantizar que las emergencias y tratamientos críticos reciban atención oportuna, incluso si eso implica replantear la logística de viajes para junio y julio.

La conversación continúa, con la esperanza de hallar soluciones que llamen a un equilibrio entre el turismo, la cultura y la salud de las poblaciones indígenas del norte de B.C.