Un informe señala que las entradas para el Mundial 2026 en Norteamérica son tan caras que muchos aficionados locales tendrían que dedicar semanas o meses de ingresos disponibles para asistir, con grandes diferencias entre ciudades.

El Mundial de 2026, que se jugará en 16 ciudades de Norteamérica a partir del 11 de junio, ya es mucho más que fútbol: es un fenómeno de consumo que se ha convertido en un espectáculo para unos pocos.

Las entradas, en muchos casos, están fuera del alcance de la mayoría de los aficionados locales y eso coloca a las ciudades anfitrionas ante un dilema de acceso frente a un evento que pretende sentirse global.

Según un análisis de datos, la combinación de precios dinámicos y demanda internacional ha encarecido la experiencia para los residentes de las ciudades que acogerán los partidos.

La OCDE aporta una perspectiva relevante: en la región que incluye a Guadalajara, México, los ingresos per cápita están entre los más bajos de las zonas sede; sin embargo, el coste de las entradas en el mercado secundario figura entre los más elevados del torneo.

En contraste, ciudades como San Francisco, en Estados Unidos, muestran precios relativamente más bajos debido a la demanda menos sólida. Toronto aparece como una de las ciudades menos asequibles, pese a que Ontario no es la región con mayor renta en el conjunto estadounidense, y Vancouver ofrece una oferta algo más manejable.

En resumen, la ecuación varía mucho de una sede a otra, pero el hilo conductor es claro: los precios están condicionando quién puede estar en las gradas y quién no.

Uno de los datos más sorprendentes son las cifras de las entradas para la final. En Nueva Jersey, las entradas de la Categoría 4 —la opción más asequible para la final— se cotizaron oficialmente en 2.030 dólares estadounidenses tras el sorteo de diciembre. Incluso ajustadas a la inflación, esas cifras están cerca de nueve veces el coste de una butaca similar en 2022. Y FIFA no ha acabado ahí: ante la presión de los aficionados, la organización reservó un pequeño cupo de entradas alrededor de 60 dólares para cada partido, una concesión que parecía más simbólica que sustancial.

El propio Gianni Infantino defendió la estrategia de precios altos como una forma de recuperar ingresos que podrían perderse ante la reventa en mercados libres.

Según él, en Estados Unidos el mercado de entradas es muy desarrollado y permite revender a precios superiores si alguien venda por debajo del valor de venta.

Esta lógica ha generado debate: ¿debería haber un acceso más equitativo para quienes apoyan a su selección sin disponer de grandes ingresos?

La realidad de la venta y la reventa también ha estado marcada por políticas de control.

En Toronto, por ejemplo, el mercado de reventa quedó prácticamente vacío tras la implementación de un tope de precios; la venta por encima del valor nominal quedó restringida, y Ontario prohíbe la reventa por encima del valor facial.

Aun así, los aficionados que buscan vivir la experiencia en Vancouver o Toronto se topan con tickets que, en algunos casos, superan los 1.000 dólares para encuentros de menor peso, y los choques de mayor convocatoria pueden superar esos umbrales con facilidad.

La proyección oficial señala que estos precios podrían ayudar a FIFA a captar cifras cercanas a los 15.000 millones de dólares, un dato que subraya el negocio que rodea a un campeonato que cada vez es más comercial y menos accesible para los aficionados de a pie.

La competición arranca el 11 de junio con el partido entre México y Sudáfrica en Ciudad de México, y desde CBC News se ha seguido el tema con precisión, recogiendo voces de aficionados y expertos sobre la tensión entre espectáculo global y acceso local.

El reportaje, firmado por Graeme Bruce, recuerda que el Mundial no es solo un escaparate deportivo, sino también una encarnación de dinámicas económicas que afectan a la base de seguidores más fiel.

Si te interesa este tema, te invitamos a participar en la conversación. ¿Crees que los organizadores deben garantizar tarifas más asequibles para los aficionados locales o el modelo de negocio actual es la única vía sostenible para un evento de esta magnitud? Tu opinión cuenta; déjala en los comentarios o comparte tu experiencia directa si ya has podido conseguir una entrada.

El Mundial está por empezar, y la conversación sobre acceso y precio ya forma parte del partido fuera de la cancha.