Lanús se lleva la Recopa Sudamericana tras vencer al Flamengo en el Maracaná, en una final cargada de drama y un cierre de película que consagra al club tras 111 años.
Lanús hizo historia al consagrarse campeón de la Recopa Sudamericana por primera vez en sus 111 años de vida, al derrotar al poderoso Flamengo en el Maracaná y contar con un capítulo clave protagonizado por el chileno Matías Sepúlveda.
La final, disputada bajo una lluvia que no dio respiro, marcó un duelo intenso entre dos equipos que peleaban por un título continental de gran prestigio.
La lluvia torrencial que cayó en Río de Janeiro supuestamente alteró las acciones defensivas y obligó a ajustar la dinámica del juego. En ese contexto, Rossi, el portero de Flamengo, resbaló y dejó servido el primer tanto a Rodrigo Castillo al minuto 29, fuente de un inicio ventajoso para Lanús.
Sin embargo, la reacción no tardó en llegar. A los 37 minutos, en una jugada que también dio la vuelta al acumulado, De Arrascaeta ejecutó un penal para recortar distancias en el global y acercar a Flamengo.
Esa acción encendió el encuentro: el margen entre ambas instituciones se redujo, y la tensión creció conforme avanzaba la primera mitad.
El complemento puso a prueba la paciencia de los dos cuadros. En el minuto 64 ingresó Matías Sepúlveda, y aunque su presencia encendió a la hinchada de Lanús, su maniobra inicial terminó generando un momento de controversia: una falta sobre De Arrascaeta en la línea del área fue sancionada como penal por el árbitro y convirtió Jorginho, en el minuto 85, para poner el 2-1 parcial y forzar la prórroga o un nuevo parcial en el marcador.
Pero Sepúlveda también tuvo una oportunidad de redimirse. Su precisión en el juego aéreo dio frutos en una gran jugada de esquina que José Canale convirtió en gol a los 118 minutos, igualando el marcador 2-2 y dejando abierto el desenlace.
Este momento quedó grabado como una de las jugadas claves del encuentro y encendió a los aficionados que seguían la acción desde distintos puntos del mundo.
Después, la figura de Dylan Aquino emergió en el tramo final: con una corrida impresionante, el argentino marcó el tanto que dejó el marcador en 3-2 para Lanús y, de forma inapelable, 4-2 en el global.
La victoria dejó a Lanús con el honor de coronarse campeón de la Recopa Sudamericana por primera vez en su historia, un hito que adquiere aún más peso al tratarse de un club con apenas un siglo de vida.
Históricamente, este triunfo se suma a otros hitos del club, que desde su fundación en 1915 ha buscado consolidarse en el fútbol continental. Lanús, que en este siglo ha mostrado una proyección ascendente, se añade así a la lista de campeones que han superado a un gigante como Flamengo en una final que quedará en los anales de la competición.
Presuntamente, este triunfo podría disparar el interés de patrocinadores y afición, reforzando la idea de un proyecto con proyección de mediano y largo plazo para el club.
En paralelo, supuestamente las entradas para la final se movían entre 60 y 180 euros, dependiendo de la localidad y la demanda, cifras que reflejan el interés del público por ver en vivo ese desenlace épico.
La reacción en las redes sociales fue unánime en torno a la hazaña de Lanús: la actuación de Sepúlveda, la precisión de Canale y el remate definitivo de Aquino dieron lugar a un relato que, según especialistas, podría marcar una nueva era para el club.
En lo deportivo, la victoria consolida una gesta histórica y abre el debate sobre el crecimiento de Lanús en competiciones internacionales, un camino que muchos esperan que se sostenga en los próximos torneos.
Supuestamente, este título podría dar inicio a un ciclo de mayor visibilidad para el club y su cantera, con un impacto que algunos analistas ya contemplan para las próximas campañas.