La futbolista María Antonieta Rojas (Anto) narra en TikTok una experiencia de discriminación por su color de piel y su aspecto, ocurrida durante su estancia en Perú tras rescindir su contrato con UNSAAC en la liga femenina peruana.

Una arquera paraguaya, María Antonieta Rojas, conocida en redes como Anto, ha lanzado una denuncia muy seria: afirma haber sufrido discriminación y racismo durante su estancia en Perú, especialmente después de romper su vínculo con UNSAAC, club que juega en la Primera División femenina local.

Con un hilo de videos y mensajes en TikTok, Rojas cuenta el día a día de una experiencia que, según su versión, la dejó sin recursos para regresar a Paraguay.

Según su relato, al llegar a Perú se encontró con miradas y actitudes que no esperaba. Asegura que tuvo que enfrentarse a comentarios despectivos por su color de piel y por su apariencia: “Me miraban con asco porque soy alta y rubia”, afirma en uno de sus videos.

Describe un inicio complicado para poder competir: “No me permitían jugar por supuestamente estar con sobrepeso”, dice; luego fue apartada del equipo y, según afirma, terminó viviendo en la calle durante un tiempo.

La parte más dolorosa, continúa, llegó cuando un club de fútbol sala la contrató para jugar, pero al final le dieron tareas no ligadas al deporte: “Me contrataron para jugar, pero al final me pidieron que sea su niñera y limpiaba la casa, ya no aguantaba más”.

Detalla que, ante la falta de apoyo institucional, recurrió a amigas y a su madre para recorrer el camino de regreso a Paraguay. Y añade un veredicto contundente: “Nunca más volvería a este país; me hizo sufrir tanto”.

Entre las publicaciones de Anto en TikTok también hay respuestas de seguidores, algunas de ellas de apoyo y otras que relativizan la experiencia, lo que evidencia que el tema genera debate en la red.

En su perfil, insiste en que no se disculpará por lo dicho y que su testimonio debe servir para abrir un debate serio sobre cómo se trata a las jugadoras extranjeras y cómo se resuelven los problemas laborales en el fútbol femenino de la región.

Este caso llega en un contexto más amplio: el fútbol femenino en Paraguay ha ganado protagonismo en las últimas décadas, con crecimiento de ligas, mayores oportunidades para las jugadoras y presencia en torneos internacionales, aunque con numerosos retos de inversión y estructura.

En Perú, la liga femenina ha vivido un desarrollo similar, con avances importantes pero con recursos limitados y desigualdades que persisten entre clubes y departamentos.

Expertos destacan que, para el deporte femenino, la protección de derechos laborales y la garantía de condiciones equitativas siguen siendo prioridades, más aún cuando hay jugadoras extranjeras que llegan a la región buscando oportunidades.

La historia de Anto, más allá de la anécdota, señala una realidad que aún es frecuente en el mundo del deporte: el trato digno y la seguridad de quienes arriesgan su carrera para competir deben estar por encima de cualquier interés económico o mediático.

Y añade un recordatorio de que la denuncia, cuando se hace con pruebas y sin miedo, debe ser escuchada y atendida por las instituciones competentes para evitar que se repitan hechos semejantes.