Universidad de Chile cayó 2-1 ante Palestino y quedó eliminada de la Copa Sudamericana. El resultado reabre el debate sobre el rumbo técnico y la continuidad de Meneghini, mientras el club analiza el golpe deportivo y económico.

La caída de Universidad de Chile ante Palestino, 2-1, dejó a los azules fuera de la Copa Sudamericana. El conjunto árabe gobernó la primera mitad con mayor intensidad en la recuperación del balón y con ataques más organizados por las bandas. La U sumó un golpe temprano cuando Lucero se dobló a los 14 minutos; el delantero debió abandonar la cancha y Maximiliano Guerrero ingresó para cubrir esa ficha.

A partir de ahí, Palestino fue quien llevó la iniciativa, cerrando líneas y buscando la profundidad por los costados. Los goles llegaron en la recta final: a los 85 minutos Nelson Da Silva abrió el marcador para Palestino; Guerrero emparejó a los descuentos (90+4) pero el encuentro no terminó ahí.

Dos minutos más tarde, Ian Gaguez encendió la celebración árabe tras un contragolpe y dejó sin respiro a la U.

El equipo de Paqui Meneghini recibió críticas contenidas en el cierre del partido. Tras el pitazo final, la afición azul analizó con dureza el planteamiento, el bajo volumen ofensivo y la decisión de alinear a Lucero a pesar de sus molestias.

En redes sociales circularon mensajes de fans que reclamaban cambios inmediatos y un replanteamiento del bloque ofensivo.

Presuntamente, dentro del vestuario circulan versiones sobre tensiones entre el cuerpo técnico y algunos jugadores, lo que habría generado un clima de inestabilidad pocas horas después de la derrota.

Esas posturas no han sido confirmadas de forma oficial, pero se han convertido en parte del debate público sobre el proyecto deportivo de la U.

Históricamente, Universidad de Chile ha atravesado ciclos de altibajos en torneos internacionales y, en los últimos años, la continuidad de su entrenador ha sido tema de conversación recurrente.

Este desenlace en la Sudamericana reaviva preguntas sobre el rumbo táctico, la planificación de futuras ventanas y la capacidad del equipo para competir con las piezas disponibles.

En lo económico, supuestamente la eliminación podría implicar pérdidas asociadas a premios y derechos de televisión, y el club podría verse obligado a revisar sus cifras.

En ese sentido, se habla de una caída potencial en ingresos que, presuntamente, podría oscilar entre decenas de miles y cientos de miles de euros, dependiendo de las incidencias contractuales y de los acuerdos vigentes.

Aunque estas cifras no han sido confirmadas oficialmente, la magnitud del golpe deportivo podría traducirse en un ajuste de presupuesto para la temporada.

En resumen, Palestino se llevó una victoria que deja al club azul en una posición difícil en la competencia y abre un debate que podría durar semanas sobre el liderazgo técnico, el estilo de juego y la estrategia para enfrentar los compromisos venideros.

Mientras Palestino celebra, la U enfrenta la necesidad de definir su proyecto y de buscar respuestas que le permitan volver a competir con más claridad en el fútbol internacional.