Las entradas de reventa para el debut de Canadá en el Mundial 2026 frente a Bosnia y Herzegovina en Toronto se disparan, mientras el mercado oficial permanece cerrado. Este artículo explica cuánto cuestan, cuántas quedan y qué cambios legales podrían afectar la reventa.

Con el debut de Canadá en el Mundial de 2026 ya fijado para Toronto, la afición no solo está pendiente de la alineación sino de la lucha por hacerse con una entrada.

El rival para el estreno se confirmó este martes: Bosnia y Herzegovina, actualmente 69ª en el ranking, logró avanzar a la fase de grupo tras derrotar a Italia en la tanda de penaltis luego de un empate a 1-1 en el tiempo regular.

Es decir, Canadá abrirá su ruta mundialista el 12 de junio en el BMO Field de Toronto, ante un rival que llega con la confianza alta tras esa victoria histórica.

La organización también dejó claro que, además del partido inaugural en Toronto, Canadá disputará dos encuentros de su grupo en Vancouver y cerrará la fase de grupos con un choque de octavos de final que se disputará en la misma ciudad canadiense, el 2 de julio.

En total, serán seis partidos en Toronto durante la fase de grupos y la siguiente ronda.

En lo que respecta a las entradas, la situación está marcada por el alza descontrolada del mercado de reventa. A la tarde del martes se contabilizaban unas 388 entradas restantes en StubHub Canada para este partido, con precios que iban desde alrededor de 1.961 dólares canadienses por cada entrada más barata hasta cifras astronómicas que alcanzaban los 130.766 dólares en los casos más codiciados. Y es que, con el mercado oficial de reventa de FIFA cerrado desde el 22 de febrero y sin reanudación prevista hasta el jueves, los aficionados han buscado alternativas en plataformas secundarias.

El Grupo B queda completo con Suiza, clasificada 19ª en la clasificación, y Qatar, 55ª. La estructura del torneo establece que los dos primeros de cada grupo y los ocho mejores terceros avanzan a la fase eliminatoria, por lo que cada partido en Toronto se vuelve crucial para Canadá si quiere proseguir su sueño mundialista.

Por si esto fuera poco, Ontario ha puesto sobre la mesa cambios legislativos que podrían afectar la reventa de entradas. El gobierno provincial propuso enmiendas a la Ley de Venta de Entradas de 2017 para que la reventa de boletos no pueda superar su precio original. De aprobarse, estas medidas podrían intentar frenar los precios abusivos que se han visto en los últimos mundiales, aunque aún queda camino por recorrer y trabajo por hacer para equilibrar el mercado y proteger a los aficionados.

De cara a la historia, este Mundial es un hito para Canadá. Aunque la selección nacional disputó el torneo por última vez en 1986, en México, la edición de 2026 representa una oportunidad única para que el fútbol canadiense se muestre en casa, con partidos en ciudades como Toronto y Vancouver y la posibilidad de avanzar en una competición que atrae al público canadiense desbordante de ilusión.

Esta coyuntura ha convertido a la reventa en un tema de conversación casi tan importante como el propio juego, y la gente se pregunta si podrá conseguir un asiento sin hipotecar el presupuesto familiar.

En resumen, el choque Canadá-Bosnia y Herzegovina en Toronto no es solo un partido: es el primer paso de un proyecto histórico para el fútbol de Canadá, con entradas que, en el mercado secundario, han alcanzado precios que invitan a pensar en un aforo que se agota y en una fiebre mundialista que, como ocurre cada cuatro años, se vive con intensidad en las gradas y frente a la pantalla.