Una nueva apuesta de vivienda pública en Euskadi combina emancipación juvenil y atención a mayores, con un edificio que suma 81 estudios, 26 apartamentos de una habitación y un gran local para usar como espacio intergeneracional, todo ello con criterios de sostenibilidad y finalización prevista para la primera mitad de 2027.

En Euskadi, se está gestando una revolución en la forma de entender la vivienda. No se trata solo de levantar casas para colocar a la gente, sino de crear comunidades donde jóvenes y mayores puedan convivir, apoyarse y aprovechar al máximo el parque residencial.

La inversión prevista para este proyecto ronda los 13 millones de euros, y las obras están programadas para finalizar en la primera mitad de 2027. La ubicación es la Avenida Gabriel Aresti 36B, en el barrio de Txurdinaga, y el edificio que se va a levantar contará con planta baja y cuatro alturas, albergando un total de 81 alojamientos de tipo estudio, 26 de un dormitorio y, entre estos, tres adaptados para necesidades concretas.

Además, habrá un local de 120 metros cuadrados que, inicialmente pensado para bicicletas, se convertirá en un espacio intergeneracional central para facilitar la convivencia y la participación activa de las personas que allí residan.

El diseño del proyecto no se limita a crear viviendas; pretende convertirlas en entornos que dinamicen la vida comunitaria. En total, el complejo contará con 107 plazas de aparcamiento repartidas en tres plantas de sótano, 43 trasteros y zonas comunes concebidas para fomentar la cohesión social.

Entre esas zonas destaca ese local de 120 m2 que, con el tiempo, se transformará en un centro para múltiples actividades entre generaciones, reforzando así la autonomía personal, las redes de apoyo mutuo y la participación vecinal.

La promoción se ha concebido con criterios de sostenibilidad y eficiencia energética de última generación. Es un edificio completamente electrificado, sin dependencia de combustibles fósiles, con agua caliente generada de forma central mediante aerotermia de alto rendimiento, ventilación de doble flujo con recuperación de calor y una instalación fotovoltaica para autoconsumo por parte de las personas residentes.

También contará con una envolvente de alta eficiencia para minimizar las necesidades energéticas y se espera obtener una calificación energética A.

Estas mejoras persiguen reforzar la sostenibilidad, la inclusión y la digitalización del parque público de vivienda, con especial atención a evitar situaciones de pobreza energética entre las futuras personas usuarias.

La esencia del modelo intergeneracional es clara: entender la vivienda como una herramienta para construir comunidad, y no solo como un lugar para vivir.

A efectos prácticos, los apartamentos dotacionales mantendrán su función principal de facilitar la emancipación joven (un periodo de cinco años en régimen rotatorio) y el acceso a una vivienda asequible.

Las adjudicaciones se regirán por la normativa vigente de Etxebide, que reserva al menos el 50% de dichas viviendas para personas jóvenes dentro del parque gestionado por Alokabide.

Como explica el consejero, “los apartamentos dotacionales siguen siendo un instrumento clave para la emancipación de nuestros jóvenes, pero ahora se suma una dimensión social que beneficia a toda la comunidad”.

Una novedad destacada es la posibilidad de que personas mayores autónomas, mayores de 70 años, se trasladen voluntariamente a estos alojamientos y cedan temporalmente su vivienda al programa Bizigune.

De este modo, pueden mudarse a un espacio más compacto y, a cambio, poner su vivienda a disposición del alquiler asequible, siempre que mantengan su autonomía y cumplan los criterios requeridos.

El consejero Itxaso subraya que la iniciativa pretende “ofrecer soluciones residenciales más adecuadas para las personas mayores y, al mismo tiempo, ampliar el parque de alquiler asequible a través de Bizigune”.

El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, ha destacado la excelente relación de trabajo entre el Ayuntamiento y la Consejería de Vivienda, lo cual facilita sacar adelante estos proyectos.

También ha insistido en que esta iniciativa permite dejar atrás debates estériles sobre la vivienda para centrarse en un concepto social más amplio: “en Bilbao vamos a ser pioneros también en construir viviendas con valores, donde hablar de vivienda es hablar de personas”.

Txurdinaga será, por ahora, la primera promoción en Euskadi que materializa este modelo intergeneracional impulsado por el Gobierno Vasco. Pero no la única: el plan ya contempla extender la fórmula a otras promociones identificadas. Así, se prevé que en Donostia-San Sebastián, en Riberas de Loiola, se alcancen 83 apartamentos dotacionales, cuyas obras podrían empezar antes de que termine el año; y en Zorrotzaurre (Bilbao) se prepara una futura promoción de 57 alojamientos.

El objetivo global es claro: ampliar el parque público de vivienda asequible mediante fórmulas innovadoras capaces de responder a dos grandes retos de nuestro tiempo, el envejecimiento activo y la emancipación de la juventud, a la vez que se fomenta la cohesión social, la accesibilidad universal y una mayor eficiencia en el uso del suelo urbano.

Las obras continúan avanzando según lo previsto y, según la Diputación de Bizkaia, se espera iniciar en los próximos meses el procedimiento de adjudicación para que las futuras residentes ya puedan empezar a formar la primera comunidad intergeneracional respaldada por el sistema público de vivienda.

En definitiva, una apuesta por convertir la vivienda en una pieza clave de la convivencia y el desarrollo sostenible de Euskadi.