La Euskadi utiliza la cosecha en verde para regular la producción vitivinícola en la campaña 2026, con 166 expedientes y 690 hectáreas en Rioja Alavesa, buscando equilibrio, calidad y sostenibilidad, dentro de la ISV 2024-2027 y la PAC.

En Euskadi, el Gobierno Vasco, a través del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, ha cerrado el periodo de solicitudes para la ayuda de cosecha en verde de la campaña 2026, con un total de 166 expedientes presentados que suman 690 hectáreas de viñedo en Rioja Alavesa.

Esta herramienta, clave para ordenar el mercado vitivinícola y sostener la viabilidad del sector, permite reducir la producción eliminando racimos antes de que alcancen la madurez, con la finalidad de suavizar fluctuaciones de oferta y precios.

La medida forma parte de la Intervención Sectorial del Vino (ISV) 2024-2027, dentro del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PAC). El objetivo es mantener un equilibrio entre la calidad y la capacidad de las explotaciones para planificar sus inversiones a medio y largo plazo, especialmente en un periodo en el que la demanda puede variar y la competencia entre regiones es intensa.

En este marco, la superficie solicitada se sitúa por debajo de las previsiones iniciales, que barajaban entre 900 y 1.000 hectáreas, y también por debajo de lo registrado el año anterior, cuando se registraron 415 solicitudes para 1.340 hectáreas. Este dato, que refleja la evolución de la campaña, indica una respuesta contenida del sector ante el entorno actual y las reglas de intervención vigentes.

A partir de ahora, el Departamento inicia la fase de revisión y comprobación de los expedientes, con el objetivo de verificar el cumplimiento de los requisitos y proceder a su ordenación conforme a los criterios de la convocatoria.

Es un paso previo clave para garantizar que la medida se aplica de forma homogénea y transparente, manteniendo un marco de seguridad jurídica para los agricultores y las bodegas.

En palabras de la consejera Amaia Barredo, “esta medida nos permite actuar con antelación y de manera ordenada, acompañando al sector en un momento clave y reforzando su estabilidad.

Apostamos por un modelo que prioriza la calidad, el equilibrio del mercado y el futuro de nuestras explotaciones.”

Una vez completada la fase de evaluación, se publicará la resolución de concesión en los plazos previstos, momento en el que las personas solicitantes conocerán las parcelas autorizadas.

Las explotaciones beneficiarias deberán ejecutar la cosecha en verde, eliminando por completo los racimos de las parcelas aprobadas, antes del 15 de julio de 2026.

Además, deberán comunicar la realización de la acción dentro de ese mismo plazo, lo que contará como solicitud de pago de la ayuda. Este marco temporal obliga a una coordinación estrecha entre los titulares de los viñedos y la administración y subraya la disciplina necesaria para aprovechar al máximo la herramienta.

Más allá de las cifras de este año, la cosecha en verde ha sido una herramienta utilizada históricamente para estabilizar la oferta en regiones vitivinícolas de alto valor.

En Rioja, y en concreto en Rioja Alavesa, una zona de gran relevancia para la Denominación de Origen Rioja, estas intervenciones buscan evitar colapsos de mercado en años con rendimientos elevados o variabilidad climática.

En Euskadi, la estrategia se alinea con la misión de reforzar la sostenibilidad del sector agroalimentario y con la proyección de una viticultura que combine calidad, rentabilidad y responsabilidad ambiental.

Aun así, estas medidas generan debates sobre su impacto en agricultores con estructuras más pequeñas o más débiles, y sobre cómo compatibilizar la protección del empleo rural con la necesidad de mantener un equilibrio económico para las explotaciones.

En resumen, la convocatoria de cosecha en verde para 2026 confirma la continuidad de una herramienta de gestión agrícola que busca ordenar la oferta, estabilizar precios y asegurar la viabilidad de los viñedos en Rioja Alavesa.

Con la revisión en marcha y la publicación de las resoluciones en los próximos meses, el sector espera una implementación clara que aporte previsibilidad a medio plazo y fortalezca la resiliencia de las explotaciones frente a un mercado global en constante cambio.