El informe Ibiltur 2025 muestra un Euskadi con gasto medio por visitante en subida, desestacionalización en pistas de llegada y un creciente peso del turismo internacional, acompañado de una fuerte demanda de gastronomía y experiencias de calidad.
En Euskadi llega el informe Ibiltur 2025 para dejar claro lo que muchos ya intuían: el turismo va por buen camino y se nota en el bolsillo de los visitantes.
El consejero de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco, Javier Hurtado, presentó los resultados de este estudio bienal que analiza el perfil, el comportamiento y las motivaciones de las personas que eligen Euskadi como destino.
Se basa en más de 28.000 encuestas presenciales realizadas en alojamientos turísticos de todo el territorio, y su lectura deja claro que el modelo turístico vasco se ha ido consolidando en algo equilibrado, sostenible y diverso, según explicó el propio Hurtado durante la comparecencia en Bilbao.
Acompañado por Ainara Iturburu, responsable de Enfokatur, el Observatorio Turístico de Euskadi, el informe subrayó que toda la información recogida se integra en el Sistema de Inteligencia Turística, una plataforma abierta que utilizan instituciones y agentes del sector para tomar decisiones basadas en datos.
Una de las conclusions destacadas es la desestacionalización. Por primera vez, las llegadas en temporada baja superan a las de los periodos vacacionales de alta demanda y ya representan el 51% del total, seis puntos por encima de lo registrado en 2019.
Este cambio, según Hurtado, se debe a una oferta cada vez más atractiva y diversificada que incluye ecoturismo, cicloturismo, turismo industrial y, especialmente, enogastronomía, además de campañas específicas dirigidas a públicos internacionales y a segmentos concretos.
El turismo internacional continúa ganando peso y ya supone más de la mitad de los visitantes, superando el 48% frente al 34% de hace una década. Euskadi también ha logrado mantener una trayectoria de mayor afluencia internacional que nacional durante cinco meses consecutivos entre mayo y septiembre, una tendencia que ya se observaba en 2024 y que se mantiene en 2025.
Otro aspecto a destacar es el flujo de desplazamientos internos dentro del territorio. Durante su estancia, los visitantes realizan más de 6,3 millones de desplazamientos fuera del municipio donde pernoctan, lo que ayuda a repartir el impacto económico por toda la geografía vasca y a conectar pueblos y rutas turísticas.
"Ibiltur confirma que quienes nos visitan buscan una oferta variada y de calidad. Hablamos de un visitante multiactivo, interesado tanto en el patrimonio urbano y cultural como en la naturaleza, la costa, los eventos o la gastronomía", afirmó Hurtado.
Dentro de ese apartado culinario, la enogastronomía permanece como uno de los grandes atractivos: el 95,5% de los turistas realiza actividades relacionadas con ella y casi el 98% visita bares de pintxos.
Además, el gasto medio por persona se sitúa en 626 euros, y la valoración global de la experiencia es muy positiva: el 99% la califica favorablemente y el 98% considera Euskadi un destino de alta calidad, destacando especialmente la gastronomía, el entorno natural y el trato recibido.
El consejero añadió que Euskadi está a la vanguardia de las estrategias turísticas basadas en la sostenibilidad y la ética y defendió la continuidad de políticas apoyadas en el análisis de datos y en la inteligencia turística para seguir avanzando.
En un marco más amplio, estas cifras se inscriben en una trayectoria que ha exigido años de planificación y cambio. A partir de los años 90, Euskadi dio paso a una reconversión económica que buscó complementar su identidad industrial con una oferta turística más cualificada.
En las dos últimas décadas, las instituciones han priorizado la sostenibilidad, la gastronomía y la conexión entre naturaleza, patrimonio y vida local, apostando por un turismo que genere beneficios sin sobrecargar los recursos.
Con Ibiltur 2025, Euskadi refuerza la idea de que el turismo puede ser motor de desarrollo si se gestiona con rigor, diversidad y responsabilidad. La combinación de gasto creciente, clientes satisfechos, mayor presencia internacional y una desestacionalización ya consolidada apunta a un rumbo en el que la calidad y la ética acompañan al crecimiento económico, y donde la inteligencia turística juega un papel clave para orientar inversiones, campañas y políticas públicas hacia un modelo más equilibrado y sostenible para todo el territorio.