Osakidetza ha realizado con éxito el primer trasplante de riñón mediante cirugía robótica en Euskadi. La intervención, en el Hospital Universitario Cruces, abre nuevas posibilidades para pacientes complejos.

Pues sí, en Euskadi se ha hecho historia. Osakidetza, el servicio vasco de salud, ha realizado el primer trasplante de riñón utilizando cirugía robótica en toda la comunidad. La operación tuvo lugar el pasado 9 de julio en el Hospital Universitario Cruces, y el paciente, un hombre de 50 años, recibió un riñón de un donante vivo.

No fue un caso sencillo: el hombre tenía antecedentes quirúrgicos y unas características vasculares que complicaban la operación con técnicas tradicionales.

Gracias al robot, los cirujanos pudieron trabajar con una precisión milimétrica, algo clave para conectar los vasos sanguíneos y el uréter del nuevo riñón.

El paciente se está recuperando bien, lo que demuestra que la apuesta por la tecnología puntera merece la pena.

El consejero de Salud, Alberto Martínez, lo dejó claro: "Innovamos solo si mejora la atención a las personas". Y en este caso, la innovación trae beneficios claros. Al ser una técnica mínimamente invasiva, se hacen incisiones muy pequeñas, lo que reduce el dolor postoperatorio, las complicaciones de la herida y acelera la recuperación.

Los pacientes pueden moverse antes y volver a su vida normal más rápido. Esto es especialmente útil para personas con obesidad o con alto riesgo quirúrgico, donde la cirugía abierta tradicional es más peligrosa.

Pero este hito no sale de la nada. El Hospital de Cruces lleva más de cuatro décadas en el trasplante renal: empezó en 1979 y ya suma más de 5.200 trasplantes en adultos y niños, incluyendo 66 combinados con hígado. Solo en 2025 hicieron 164 trasplantes de riñón, y en el primer semestre de 2026 ya llevaban 103, lo que lo convierte en uno de los centros más activos de España.

El programa de donante vivo, que empezó en 2006, ha permitido 320 trasplantes, incluidos algunos cruzados y con desensibilización inmunológica. Todo esto demuestra una experiencia y un compromiso enormes.

Detrás de este éxito hay un equipo multidisciplinar de primer nivel: urólogos, nefrólogos, anestesistas, enfermeras especializadas y coordinadores de trasplantes.

Se han preparado durante meses, formándose en cirugía robótica y colaborando con otros centros que ya la dominan. Como dijo el consejero, "los grandes avances en sanidad son fruto de años de trabajo, formación e investigación en equipo".

De cara al futuro, Osakidetza quiere consolidar esta técnica y ampliarla a más pacientes que puedan beneficiarse. La cirugía robótica llegó para quedarse y, junto con la cirugía convencional, ofrecerá más opciones a quienes sufren enfermedad renal avanzada. Este avance encaja con el Pacto Vasco de Salud, que busca una sanidad que aprende, innova y se centra en las personas. Vamos, que el sistema público vasco demuestra que está a la vanguardia, y lo mejor es que todo esto repercute directamente en la salud y la calidad de vida de los pacientes.