La Ertzaintza, en coordinación con policías locales, intensifica la vigilancia de la velocidad en Euskadi del 2 al 8 de marzo dentro del calendario de 33 campañas de 2026, con el objetivo de disminuir la accidentalidad y las víctimas en la red viaria.

En Euskadi, la Ertzaintza ha anunciado una campaña de vigilancia de la velocidad que se extenderá del 2 al 8 de marzo, con la coordinación de las policías locales para reforzar la seguridad vial y reducir la mortalidad y las lesiones en la red de carreteras de la comunidad.

Los controles, que serán de carácter preventivo, se centrarán en tramos de mayor riesgo asociados a la velocidad y en puntos donde se circula por encima de los límites establecidos y existe un índice elevado de siniestralidad.

Este operativo forma parte del Calendario de 33 Campañas de Vigilancia y Control de Tráfico y Transporte para 2026, una planificación anual que agrupa iniciativas similares en el ámbito de la movilidad y la seguridad vial.

La nota policial también recuerda que, en años anteriores, la Ertzaintza ha venido desarrollando campañas específicas de control de velocidad para mantener la atención de los conductores sobre los límites y las condiciones de la vía.

En la última campaña comparable, el balance de controles evidenció la intensidad de la vigilancia: durante ese periodo se realizaron centenas de inspecciones y se verificó una gran cantidad de vehículos que circulaban por encima de lo permitido, con denuncias correspondientes para los infractores.

Aunque la estadística concreta de 2025 sobre este tipo de controles no se cita en el resumen oficial de la presente nota, sí se subraya que el objetivo es disuadir conductas de riesgo y avanzar hacia una reducción de las cifras de siniestralidad.

Un aspecto clave que acompaña a la campaña es la evidencia de que la velocidad está directamente relacionada con la gravedad de los accidentes. A mayor velocidad, mayor es la probabilidad de sufrir daños graves o mortales, y la distancia de frenado necesaria aumenta de forma significativa. En términos prácticos, circular a 120 km/h requiere una distancia de detención que, bajo condiciones adecuadas, puede superar la longitud de un campo de fútbol.

Este tipo de comparaciones ayuda a ilustrar por qué la vigilancia se concentra en tramos donde la velocidad tiende a exceder los límites y en zonas con historial de incidentes.

Además de la campaña concreta, las autoridades insisten en que la velocidad inapropiada no es solo una infracción, sino un factor que multiplica la severidad de los incidentes.

Por ello, la acción preventiva busca educar y recordarle a la población la importancia de adaptar la velocidad a las condiciones de la vía, la meteorología y la densidad de tráfico.

La experiencia acumulada en Euskadi y en otras regiones ha llevado a un enfoque coordinado entre la Ertzaintza y las policías locales para reducir la vulnerabilidad de usuarios vulnerables como peatones y ciclistas cuando ocurren aceleraciones o pérdidas de control.

En un marco más amplio, este tipo de campañas se replica en otros territorios y se enmarca dentro de estrategias europeas que buscan minimizar las consecuencias de los accidentes de tráfico mediante medidas de disuasión, educación vial y mejoras en la infraestructura.

En Euskadi, la coordinación entre la Ertzaintza y las policías locales subraya la importancia de una vigilancia integrada y continua, que combine operativos puntuales con campañas de concienciación para avanzar hacia una movilidad más segura para todos.

Cabe señalar que la nota original no contiene referencias a importes monetarios, por lo que no se realizó conversión de precios a euros; el foco está en las cifras de controles, infracciones y la relación entre velocidad y seguridad vial.