La campaña de prevención y la Red de Espacios Libres de Humo se potencian en Euskadi para abordar el tabaquismo entre mujeres de 40 a 70 años, con datos de progreso y nuevas amenazas como las bolsitas de nicotina.
En Euskadi, el Departamento de Salud y Osakidetza presentan una nueva campaña dentro de la estrategia Euskadi Libre de Humo, con un enfoque claro en un colectivo que acumula atención prioritaria: las mujeres entre 40 y 70 años.
Aunque la prevalencia del tabaquismo ha retrocedido en las últimas décadas, el descenso no es homogéneo: mientras en general la población fuma menos, el grupo de mujeres de mediana edad ha aumentado su consumo diario del 3,8% en 2004 al 15% en 2023, y suelen pedir menos tratamiento que los hombres de su misma edad.
Esto ha llevado a que el Departamento de Salud haya decidido adaptar políticas públicas con perspectiva de género, para que dejar de fumar sea posible y se sienta el acompañamiento del sistema público.
La campaña propone un mensaje directo y tranquilizador: dejar de fumar es posible y el sistema sanitario público acompaña a cada persona en ese proceso, con recursos accesibles y adaptados a las circunstancias individuales.
En la presentación, responsables de Salud Pública y Adicciones explicaron además que el objetivo es trasladar a estas mujeres que pueden dejarlo, que están en su mano, y que la liberación de la dependencia mejora no solo la salud, sino la calidad de vida y la autonomía diaria.
Como parte de la estrategia, Euskadi ha ido tejiendo una red amplia de entornos libres de humo. En este periodo, la Red de Espacios Libres de Humo ha pasado de 144 espacios en 2022 a 767 en la actualidad, repartidos en 70 municipios. Los lugares más habituales son playas, plazas, parques infantiles, centros de salud y zonas de transporte. También cabe destacar la adhesión de la Universidad del País Vasco en Araba, que se convirtió en el primer ámbito universitario en unirse a la red.
Esta expansión no solo busca reducir la exposición al humo, sino también crear una cultura de convivencia saludable en distintos escenarios de la vida diaria.
En paralelo, el Departamento de Salud y los ayuntamientos trabajan para reforzar la prevención en las aulas. El programa Kerik Gabeko Gazteak, dirigido a evitar el inicio del consumo, abarca estudiantes de 6.º de Primaria y 1.º-2.º de Secundaria. En el curso 2025-2026 participaron 3.709 alumnos de 44 centros de Euskadi. Las actividades incluyen información sobre la composición del tabaco, la presión de grupo, la perspectiva de género y la influencia de las empresas tabaqueras, además de tratar la contaminación y los nuevos dispositivos.
El proyecto concluye con la elaboración por cada grupo de una composición fotográfica que se expone en los centros y en un concurso regional cuyos ganadores se anunciarán a finales de mayo en el Centro Cívico Hegoalde de Vitoria-Gasteiz.
Por su parte, Osakidetza mantiene una lucha activa y coordinada contra el tabaquismo a través de su red asistencial. En el balance del año anterior, 11.503 personas solicitaron apoyo profesional para dejar de fumar. Aunque la atención individual en consulta sigue siendo la opción mayoritaria (algo más de 5.300 consultas en atención primaria), la opción de tratamiento en grupo ha ido ganando peso en los últimos tres años. Se ha observado un repunte del 12% en los hombres que optan por esta modalidad, mientras que las mujeres mantienen la tendencia. Si bien la mayor parte de las personas atendidas tienen entre 45 y 65 años, cada vez hay más pacientes jóvenes que inician tratamientos, especialmente entre 25 y 45 años.
También se ofrece apoyo farmacológico financiado por la sanidad pública, con fármacos como vareniclina y citisiniclina, para facilitar el abandono del hábito.
El compromiso institucional con la prevención del tabaquismo y la promoción de hábitos saludables ha ganado reconocimiento internacional. En Euskadi, 14 organizaciones de Osakidetza forman parte de la Red Vasca de Organizaciones Sanitarias Libres de Humo, y la colaboración entre departamentos y entidades locales facilita la implementación de políticas en toda la comunidad.
Nuevas formas de consumo, mismos riesgos. En el marco del Día Mundial Sin Tabaco, que cada año se celebra el 31 de mayo, la OMS insiste en desenmascarar a las industrias de tabaco y nicotina que diseñan productos para enganchar a los jóvenes.
Tras la llegada de los dispositivos que liberan nicotina, conocidos como vapers, se observa también la aparición de bolsitas de nicotina, o nicotine pouches, que se consumen introduciéndolas en la boca.
Cuando estas bolsitas alcanzan altas dosis pueden generar concentraciones de nicotina en sangre superiores a las de un cigarrillo clásico. Sus efectos cardiovasculares están bien documentados y, en gestantes, pueden aumentar el riesgo de muerte fetal. Frente a la creencia de que estos productos son inocuos, la autoridad sanitaria insiste en que no existe un consumo seguro de nicotina. Por ello, la campaña de Euskadi recalca la necesidad de reducir la exposición y de evitar la dependencia de estas sustancias, con especial énfasis en las mujeres y en los colectivos más vulnerables.