Osakidetza consigue que 102 de los 106 médicos de familia formados en 2025 sigan trabajando en el sistema, y además incorpora a 17 especialistas de otras comunidades. La nueva convocatoria de formación sanitaria oferta 589 plazas, un récord histórico.
Pues resulta que Osakidetza, el sistema público de salud vasco, está de enhorabuena. Y no es para menos: de los 106 médicos y médicas de familia que terminaron su residencia (MIR) en julio de 2025, todos han trabajado en algún momento en Osakidetza desde entonces, y un año después, 102 continúan vinculados a la organización.
Eso supone una tasa de retención superior al 96%, un dato que pocos sistemas sanitarios pueden presumir. Pero la cosa no acaba ahí: además, se han incorporado 17 especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria que se formaron fuera de Euskadi, lo que eleva la cifra total de profesionales en activo a 119.
Es decir, por cada 100 médicos que forma el sistema vasco, consigue tener 112 trabajando en sus centros. Un auténtico imán de talento.
Para entender la magnitud de estos datos, conviene recordar que Euskadi lleva décadas apostando por un modelo sanitario público y de calidad. Osakidetza, creado en 1984, ha sido pionero en la integración de niveles asistenciales y en la formación especializada. Hoy, gracias a esa apuesta, la comunidad cuenta con una de las tasas de esperanza de vida más altas de España. La retención de talento es clave para mantener esos estándares, y los números de este año demuestran que el sistema es competitivo y atractivo.
Ahora, ¿dónde trabajan estos profesionales? La mayoría, 85 de ellos, ejercen en Atención Primaria, el pilar del sistema sanitario. Otros 34 se distribuyen en dispositivos como cuidados paliativos, urgencias, emergencias, hospitalización a domicilio o servicios de medicina familiar y comunitaria.
Esta distribución muestra que la formación recibida se adapta a las necesidades reales del sistema, garantizando una atención de calidad en todos los niveles.
Pero Osakidetza no solo se preocupa por retener el talento que genera, sino también por formar a más profesionales. De hecho, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco acaba de anunciar la convocatoria de Formación Sanitaria Especializada para el curso 2026-2027, con un total de 589 plazas.
Esto supone 100 plazas más que hace cinco años y 12 más que en la convocatoria anterior, alcanzando un récord histórico. En la última década, la oferta ha crecido un 60%, una cifra que refleja el compromiso con el relevo generacional y la adaptación a los nuevos retos, como el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas.
De esas 589 plazas, 115 corresponden a Medicina Familiar y Comunitaria, un 33% más que hace diez años; 37 a Enfermería Familiar y Comunitaria, que ha cuadruplicado su oferta en ese periodo; y 30 a Pediatría, un 20% más.
Además, destaca la apuesta por la Medicina de Urgencias y Emergencias, con 20 plazas en su segunda convocatoria, 15 más que la primera vez. En total, 441 plazas son para médicos (MIR), 117 para enfermeros (EIR), 14 para psicólogos (PIR), 10 para farmacéuticos (FIR) y 7 para otras especialidades.
Por territorios, la distribución es la siguiente: 110 plazas en Álava, 319 en Bizkaia y 160 en Gipuzkoa. La formación se lleva a cabo en 17 centros acreditados, entre hospitales y unidades docentes, repartidos por toda la geografía vasca.
Estos datos no son fruto de la casualidad. Responden a una estrategia clara del Departamento de Salud y Osakidetza, enmarcada en el Pacto Vasco de Salud, que considera la formación y la fidelización del talento como pilares fundamentales para garantizar una sanidad pública de calidad en el futuro.
Y los números indican que la estrategia funciona: no solo se forma a más profesionales, sino que se consigue que se queden y que incluso vengan de fuera.
Un círculo virtuoso que beneficia a toda la ciudadanía vasca.