Euskadiko Kirol Portuak licita las obras de la nueva zona de pantalanes de Artza, que sumará cerca de 100 amarres y permitirá alcanzar 530 plazas el próximo verano. El proyecto incluye también nueva capitanía y la demolición del antiguo astillero Cortazar.
El puerto de Bermeo se prepara para una transformación importante. La empresa pública Euskadiko Kirol Portuak, que gestiona los puertos deportivos vascos, va a sacar a concurso las obras para crear una nueva zona de pantalanes en el área de Artza.
Esto va a suponer una inversión de más de 2,6 millones de euros y permitirá añadir cerca de 100 nuevos amarres, además de 9 plazas para embarcaciones de paso.
Con esto, el puerto llegará a tener unos 530 amarres el próximo verano, convirtiéndose en el principal puerto de referencia de Bizkaia para la náutica deportiva y recreativa.
La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo, ha destacado que siguen modernizando los puertos para ofrecer mejores servicios y responder a la demanda.
La nueva zona servirá para reorganizar los atraques, moviendo las embarcaciones grandes que ahora están en Portuzarra y en la zona de fondeo. De las nuevas plazas, la mitad serán para barcos de entre 8 y 10 metros de eslora, 16 para los de 10 a 12 metros, y 12 para los de 12 a 15 metros, adaptándose a lo que piden los navegantes.
Pero esto no es todo. En los próximos meses también se va a construir una nueva capitanía, vestuarios y aseos para los visitantes, y se va a adecuar el fondeadero junto a la antigua fábrica de hielo para que se pueda usar todo el año.
Todo esto sumará cerca de un millón de euros más. La nueva capitanía permitirá dar mejor servicio a los usuarios, y al ampliar el fondeadero, la capacidad total del puerto subirá hasta los 600 amarres.
Además, ya se han renovado las torretas de suministro de los pantalanes, que ahora son telecontroladas para optimizar el consumo de agua y luz. Todo esto forma parte de un plan para hacer las instalaciones más eficientes y sostenibles.
Y hay más: el Gobierno Vasco va a empezar a derribar el antiguo astillero Cortazar, en el muelle de Frantxua, un edificio abandonado desde 2017 y que está en muy mal estado.
La demolición costará 415.000 euros y durará 12 semanas. Con esto se quiere recuperar ese espacio para nuevos usos relacionados con la actividad del puerto.
Bermeo tiene una larga tradición marinera. Antiguamente era un importante puerto pesquero, pero en los últimos años se ha ido orientando también hacia la náutica deportiva. Con estas inversiones, se consolida como un referente en la costa vasca para los amantes del mar. Sin duda, el próximo verano los navegantes encontrarán un puerto renovado y con más servicios.