La adjudicación del ramal de Aldaia, parte de la ampliación del tranvía hacia Zabalgana, fija el inicio de la obra con un plazo de 13 meses. Detalles del trazado, paradas, integración urbana y financiación.

La buena noticia para la movilidad de Vitoria-Gasteiz llega desde ETS (Euskal Trenbide Sarea): la comisión de contratación ha adjudicado las obras del primer tramo de la ampliación del tranvía hacia Zabalgana, concretamente el ramal de Aldaia.

Se trata de un tramo de alrededor de un kilómetro y, según las cuentas oficiales, tiene un presupuesto cercano a 8,6 millones de euros y un plazo de ejecución de 13 meses desde la firma del acta de replanteo.

Los trabajos arrancarán este verano y marcarán el lanzamiento de una ampliación que tiene como objetivo ordenar la circulación, mejorar la conectividad y completar un corredor tranviario que ya tiene otras piezas en marcha en la ciudad.

El trazado, que discurre por la Avenida de las Naciones Unidas, contará con dos paradas: la primera junto al centro educativo público de Zabalgana y la segunda a la altura del número 47 de dicha avenida, que contará, además, con topes o dispositivos de frenado de seguridad.

La red del tranvía se situará en la mediana de la carretera, entre los dos sentidos de circulación, y se dispondrá una vía doble con una plataforma verde ajardinada, igual que ocurre en otros tramos de la red, como el ramal de Salburua.

En este tramo también se reorganizará la avenida para dejar un único carril de tráfico rodado por sentido, con carriles adicionales en rotondas para facilitar la circulación.

La obra no se limita a tender la vía: contempla una importante integración urbana y paisajística. Entre las actuaciones previstas figuran el revestimiento vegetal de la plataforma tranviaria, la redistribución de calzadas y aceras, la reconfiguración de aparcamientos, la instalación de un suelo estructural con drenaje sostenible y la implantación de carriles bici segregados, con el objetivo de convertir este tramo en un corredor verde que favorezca la renaturalización de la vía y mejore la calidad ambiental de la zona.

En cuanto a la conectividad, el tramo común desde Lovaina hasta Zabalgana se servirá con una frecuencia de paso prevista de unos 7,5 minutos. Los ramales de Aldaia y Mariturri funcionarán con una cadencia de 15 minutos cada uno, al recibir unidades alternas procedentes del tronco común. Esta estructura de operación busca optimizar la intermodalidad, con enlace al Bus Eléctrico Inteligente (BEI) y una red de alta capacidad capaz de competir con el coche privado para el día a día de los vecinos.

La adjudicación del ramal de Aldaia abre la puerta a la obra del primer kilómetro de una ampliación que, en total, alcanzará 6,3 kilómetros. De esos, 5,5 discurrirán entre Lovaina y Zabalgana, y el resto conectará con las nuevas cocheras que ETS tiene previstas en Betoño, complementarias a las que ya existen en Ibaiondo.

Por su parte, el ramal de Mariturri, que quedará para licitarse en los próximos meses, comenzará en la rotonda de la Avenida Zabalgana con Naciones Unidas y llegará hasta la parada situada frente a Reina Sofía 1, con una subestación eléctrica y cuatro paradas.

El ramal central irá desde la plaza de Lovaina, donde se conecta con la red existente, hasta Zabalgana e incluirá cinco paradas, una de ellas la de Lovaina, además de otra subestación eléctrica.

La financiación de estas actuaciones se estableció en enero entre el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.

El Ejecutivo vasco aportará el 65% del coste del trazado; la Diputación y el Ayuntamiento contribuirán con el 17,5% cada uno. El coste de las nuevas cocheras será asumido íntegramente por ETS, en terrenos cedidos por el Ayuntamiento. En total, la inversión del Gobierno Vasco para el trazado y los depósitos asciende a 88,4 millones de euros, mientras que la Diputación y el Ayuntamiento aportarán 16,14 millones cada uno.

Este desarrollo forma parte de la estrategia de movilidad sostenible que ha impulsado la ciudad en las últimas décadas, con un énfasis claro en mejorar la calidad del aire, favorecer la intermodalidad y consolidar un corredor urbano que conecte Zabalgana con el centro y con el resto de la red tranviaria.

Si bien el proyecto es muy concreto en su tramo inicial, su dimensión total y su articulación con cocheras y nodos de intercambio buscan justificar, a ojos de las autoridades, una transformación progresiva de la movilidad diaria de miles de residentes, con beneficios ambientales y de coste para la ciudad a medio y largo plazo.

Y, aunque las cifras pueden parecer deslumbrantes, el objetivo práctico es simple: menos atascos, más transporte público y una ciudad más agradable para vivir.