La consejera de Movilidad Sostenible destaca la inversión y la gestión pública del transporte como motor para reducir desigualdades y reconnectar barrios, en el marco del foro BIA Klima 2.0 en Bilbao.

En Bilbao, durante la jornada dedicada a la regeneración urbana dentro del foro BIA Klima 2.0, la consejera de Movilidad Sostenible de Euskadi, Susana García Chueca, subrayó que el mantenimiento y la revisión constantes de la red ferroviaria vasca y de su material móvil forman parte de una estrategia de conservación y mejora a largo plazo.

Según su intervención, la apuesta por la construcción y la gestión de infraestructuras debe centrarse en el beneficio colectivo y en avanzar hacia una sociedad con menos desigualdad y más oportunidades para todas las personas.

En su discurso, García Chueca destacó la importancia de las infraestructuras y de los servicios de transporte público como un elemento de cohesión territorial y social.

Señaló que el transporte público no solo combate el cambio climático, también genera igualdad y facilita que la gente acceda a educación, empleo, salud y ocio.

También recordó que la gestión pública de estos servicios puede orientar a ciudades más agradables para vivir y, al mismo tiempo, acercar a las personas oportunidades en diversos ámbitos.

Además, la consejera hizo hincapié en la necesidad de pensar la movilidad desde la perspectiva de colectivos y barrios, para evitar que las decisiones beneficien solo a unos pocos.

Afirmó que, dependiendo del enfoque con el que se construyan y gestionen los servicios, se estará apostando por el individualismo o por el beneficio colectivo, y que esa es precisamente la línea que impulsa desde su departamento: colaborar en la construcción de ciudades y de una sociedad con menos desigualdad y más oportunidades para todas las personas, independientemente de su origen o de su situación social.

En la línea de inversión, García Chueca recordó la aportación anual que realizan Euskal Trenbide Sarea y Euskotren para el buen funcionamiento del servicio ferroviario y tranviario, que supera los 300 millones de euros.

Este presupuesto permite un trabajo constante de revisión y mantenimiento con el objetivo de conservar y mejorar la red ferroviaria vasca y su material móvil, es decir, los trenes y tranvías que circulan por los diferentes territorios.

Durante su intervención en el auditorio del Museo Guggenheim, la consejera valoró la labor de los y las profesionales de la arquitectura y la ingeniería, a quienes se les exige evaluar los proyectos en función de los beneficios sociales que traerán, luchar contra el cambio climático, planificar infraestructuras que no rompan barrios sino que los conecten, y saber escuchar a la sociedad para adaptar las soluciones a las necesidades reales.

Por último, se hizo un repaso de las infraestructuras que actualmente se encuentran en planificación o construcción en Bizkaia, además de las tareas que se están realizando para reducir el impacto de la red ferroviaria, como la eliminación de pasos a nivel en Amorebieta, Berriz o Bedia.

Este enfoque integrador entre inversión pública, mantenimiento proactivo y diseño de servicios de transporte refleja una trayectoria histórica de Euskadi orientada a la movilidad sostenible.

La región ha ido renovando su red de trenes y tranvías y promoviendo proyectos de regeneración urbana que conectan barrios, mejoran la accesibilidad y permiten que las ciudades respiren y funcionen con mayor fluidez.

En años recientes, la estrategia ha puesto especial énfasis en eliminar barreras urbanas y reforzar la cohesión social, al tiempo que se reducen emisiones.

El foro BIA Klima 2.0, organizado por el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, funciona como plataforma para debatir cómo construir ciudades más justas, habitables y respetuosas con el entorno, con una visión clara de que la movilidad puede ser motor de desarrollo y bienestar para todas las personas.