Un curso de verano en Donostia aborda la intergeneracionalidad como clave para una convivencia de vida plena y una cohesión social más sólida, con la mirada puesta en Bizitza Betea y el Pacto entre Generaciones.
En Euskadi se está celebrando un curso de verano que mira la convivencia desde la óptica de las generaciones.
El programa, organizado por la asociación Helduak Adi y la Universidad del País Vasco (EHU), se desarrolla en el Palacio Miramar de Donostia desde hoy y hasta el miércoles.
La ponencia central corre a cargo de Nerea Melgosa, consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, y se centra en la intergeneracionalidad como eje para vivir mejor y para fortalecer la cohesión social.
Melgosa recordó que el Gobierno Vasco comparte la idea de que la persona se desarrolla a lo largo de toda la vida, lo que la autoridad ha llamado el sentido profundo de Bizitza Betea, la Vida Plena.
Además, el Ejecutivo vasco ha presentado este año el Pacto entre Generaciones, conocido como ZUBIAK, como marco para orientar políticas que conecten a jóvenes y mayores.
Según la consejera, cuando una persona mayor vive sola y sin vínculos, no es solo una cuestión individual: es una señal de alarma para la comunidad.
Y cuando las generaciones empiezan a mirarse con desconfianza, pensando que unas han tenido más oportunidades que otras o que unas cargan con más responsabilidades, la cohesión social se debilita.
Por eso la mirada intergeneracional se propone como una forma de entender la sociedad como un sistema, con conexiones entre edades y prioridades que deben ordenarse para que todas las personas, independientemente de su momento vital, se sientan consideradas.
El curso forma parte de una reflexión más amplia que, además de la ponencia de Melgosa, aborda datos y experiencias que conectan vida diaria y políticas públicas.
Un estudio reciente del Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico refleja que el 83% de la ciudadanía vasca considera la solidaridad intergeneracional como una cuestión de toda la sociedad; el 82% cree que mejora la cohesión social; otro 82% lo ve como un pilar de la sociedad vasca; y el 77% afirma que facilita que cualquier persona, a cualquier edad, pueda iniciar y sostener una vida independiente.
Históricamente, la preocupación por la convivencia entre generaciones no es nueva en Euskadi. En las últimas dos décadas se han impulsado políticas para promover el envejecimiento activo, la cooperación entre colectivos de edades distintas y la participación de jóvenes y mayores en proyectos comunitarios.
Con Bizitza Betea y ZUBIAK se intentó no solo responder a retos demográficos, sino crear puentes para que lo aprendido en la escuela, la universidad o la calle se transfiera a la vida de cada casa.
Si la experiencia de las personas mayores se comparte y si los jóvenes pueden aprender de ella, se abre un camino para que todos ganen: menos aislamiento, más oportunidades para emprender y una vida independiente para cualquiera, más allá de la edad.