Una jornada en Vitoria-Gasteiz ha mostrado el Modelo de Cuidados de Infancia y Adolescencia, Infancia sin Violencias y La Mirada Consciente, poniendo a la infancia en el centro y buscando una coordinación entre administraciones, familia y sociedad civil. El objetivo es que la prevención de la violencia sea una tarea cotidiana en escuelas, barrios y servicios locales.

En Euskadi, la jornada celebrada hoy en Vitoria-Gasteiz tenía como objetivo avanzar en el Modelo de Cuidados de Infancia y Adolescencia y en la creación de entornos seguros y protectores para menores, de acuerdo con la Ley 2/2024 de Infancia y Adolescencia.

A través de voces expertas y de experiencias piloto en varios municipios, se dio a conocer el modelo local de prevención de la violencia contra la infancia y la adolescencia, llamado Infancia sin Violencias, así como el proceso La Mirada Consciente, centrado en el acogimiento residencial en centros de protección.

Según la consejera Nerea Melgosa, la idea es implicar a entidades del Tercer Sector, profesionales, familias, recursos comunitarios y también a los propios niños y niñas.

No son solo receptores de protección, sino protagonistas con voz, criterio y derecho a ser escuchados. Este enfoque sitúa la prevención en el propio día a día: en la escuela, en el barrio, en el deporte, en las actividades de ocio y en los servicios locales donde los menores crecen y se relacionan.

En la jornada, representantes de ayuntamientos como Paracuellos de Jarama y Daganzo explicaron sus experiencias y los resultados del modelo Infancias Sin Violencias en sus territorios.

También la especialista en protección de UNICEF España, Almudena Olagibel, profundizó en estrategias para prevenir la violencia y fomentar el buen trato como norma cotidiana para las familias y las comunidades.

Joséba Madariaga, presidente de UNICEF Euskadi, subrayó que la convocatoria no es únicamente para compartir buenas prácticas, sino para asumir una responsabilidad colectiva: garantizar que ningún niño o niña crezca en un entorno que no sea seguro, protector y respetuoso con sus derechos.

Este tipo de iniciativas requieren coordinación entre administraciones, servicios sociales, escuelas y entidades del Tercer Sector, y deben articularse a través de la Ley 2/2024 para que la protección no dependa de la suerte de cada municipio.

Históricamente, Euskadi ha desarrollado una trayectoria de políticas de infancia que combinan protección, educación y participación comunitaria.

Aunque la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 y la Constitución Española ya fijaron principios básicos, los últimos años han visto una intensificación de marcos que buscan anticiparse a los problemas, reducir las amenazas y fortalecer las redes locales.

En este contexto, la jornada de hoy forma parte de una apuesta sostenida para que las escuelas, asociaciones deportivas y culturales, y los servicios de barrio sean espacios donde la infancia aprende a decir lo que necesita y donde los adultos responden con medidas claras y coherentes.

El resultado esperado, señalan las autoridades, es una reducción de los casos de violencia y una mejora significativa en la detección temprana de situaciones de riesgo, con programas de apoyo que involucren a familias, docentes, monitores y vecinos.

En definitiva, un ecosistema en el que el cuidado y el respeto a los derechos de la infancia no sea un lema sino una práctica cotidiana.