Las instituciones vascas envían decenas de bomberos y vehículos para sofocar los incendios que asolan varias provincias. Una muestra de solidaridad entre comunidades.
Pues sí, señores. El fuego no entiende de fronteras, y menos cuando se trata de echar una mano entre comunidades. Hoy, las instituciones vascas han recibido una llamada de auxilio desde el Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (CENEM), pidiendo refuerzos para combatir los incendios que están arrasando zonas de Madrid, Ávila y Toledo.
Y, como no podía ser de otra manera, la respuesta ha sido rápida y contundente.
Los ayuntamientos de Bilbao, Donostia / San Sebastián y Vitoria-Gasteiz, junto con la Diputación Foral de Gipuzkoa, han movilizado un total de 18 vehículos y entre 40 y 42 efectivos para unirse a las labores de extinción.
Pero, ojo, que no es la primera ayuda que sale de Euskadi: la Diputación de Bizkaia ya había mandado sus propios recursos el pasado fin de semana. Vamos, que aquí no se escatima en solidaridad.
Ahora, vayamos al detalle de lo que se envía. En cuanto a vehículos, tenemos: 6 unidades del tipo Charlie 1, que son esos camiones con capacidad para 5.500 y 9.000 litros de agua, ideales para grandes incendios. Luego, 2 Charlie 2, con 3.500 litros cada uno. Y para no perderse, 10 vehículos ligeros 4x4 de mando, apoyo y logística. En total, 18 vehículos que forman una flota nada despreciable.
En cuanto al personal, la cosa va de tres oficiales o inspectores, tres sargentos, cinco cabos y entre 29 y 31 bomberos. Todo un equipo de 40 a 42 personas que dejarán sus casas para ir a echar una mano allí donde más se necesita.
Está previsto que estos recursos lleguen a Navalcarnero (Madrid) a partir de mañana al mediodía. Y, salvo cambios de última hora, estarán sobre el terreno durante aproximadamente 72 horas. Dependerán de las órdenes del Puesto de Mando Avanzado, que aún no tiene ubicación definitiva, pero que se definirá en las próximas horas.
Esta no es la primera vez que Euskadi presta ayuda en incendios fuera de su territorio. Históricamente, los bomberos vascos han participado en operativos en Galicia, Aragón e incluso en el extranjero, como en los incendios de Portugal en 2017.
La solidaridad entre comunidades autónomas es clave en emergencias, y este despliegue demuestra que, cuando se necesita, las fronteras se diluyen.
Mientras tanto, en las zonas afectadas, el fuego sigue avanzando. Las altas temperaturas y el viento no ayudan, pero la llegada de estos refuerzos supone un respiro. Desde aquí, nuestro reconocimiento a todos los que se juegan la piel para proteger los montes y a las personas. Y, por supuesto, esperamos que todo vuelva a la normalidad lo antes posible. Ánimo y fuerza para todos.