La delegación vasca en el Congreso Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) defiende su modelo de autogobierno y gobernanza multilateral, y presenta el ODS 18 Ahots Batuak para promover la diversidad cultural y lingüística.
En Euskadi, la delegación vasca en el Congreso Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), celebrado en Tangier, ha defendido una visión de la democracia y la gestión pública orientada al siglo XXI.
En debates sobre calidad democrática, confianza institucional, gobernanza multinivel, digitalización e inteligencia artificial, Euskadi ha subrayado la necesidad de situar a las personas en el centro de las políticas públicas.
En ese marco, la comunidad ha presentado la incorporación de un nuevo Objetivo de Desarrollo Sostenible, el ODS 18 Ahots Batuak, que coloca la diversidad cultural y lingüística como eje clave para la cohesión social, la identidad colectiva y la calidad de la democracia.
La consejera de Gobernanza, Administración Digital y Autogobierno, María Ubarretxena, participó en la sesión plenaria y en varios paneles para exponer el modelo vasco: autogobierno sólido, democracia avanzada e innovación pública al servicio de las personas.
Durante su intervención, insistió en que el principal reto de las democracias actuales es reconstruir la confianza entre ciudadana e instituciones. En un contexto global marcado por la desinformación y la polarización, destacó que la acción diaria, la transparencia y la cercanía son claves para que las instituciones sean más abiertas, participativas e íntegras.
Para Euskadi, la estrategia de fortalecimiento de la confianza se apoya en cinco pilares: transparencia para explicar las decisiones públicas y hacer las instituciones más accesibles; participación y gobierno abierto para incorporar la diversidad de voces; integridad institucional como garantía de ejemplaridad; rendición de cuentas para responder ante la ciudadanía; y evaluación de políticas públicas como instrumento de mejora continua.
Además, la delegación puso el foco en el fortalecimiento del autogobierno, entendido como la capacidad real de decidir y gestionar los recursos propios desde el conocimiento del territorio.
Este marco se presenta como clave para impulsar el bienestar, la cohesión social, la competitividad económica y la calidad de los servicios públicos.
Otro eje estratégico fue la gobernanza multinivel, destacando la cooperación entre el Gobierno Vasco, las diputaciones forales y los ayuntamientos, así como la colaboración con el ámbito empresarial y los agentes sociales.
En este punto, la consejera afirmó que nuestro autogobierno nos permite decidir y nuestra gobernanza multinivel nos permite transformar. Estos principios, añadió, son especialmente útiles para afrontar retos contemporáneos como la transición digital, la transición ecológica, el envejecimiento demográfico y la competitividad económica, siempre con una mirada orientada al interés público compartido.
Como ejemplo de cooperación interinstitucional, se citó el modelo OGP Euskadi, un proyecto de gobierno abierto que articula instituciones y ciudadanía para mejorar la calidad institucional y reforzar la confianza de la población.
La agenda también puso sobre la mesa la idea de la inteligencia territorial, es decir, la capacidad de transformar datos y conocimiento en políticas públicas más eficaces.
En este marco, la digitalización y la inteligencia artificial se presentan como herramientas clave para optimizar la planificación, la inversión pública y la prestación de servicios centrados en las personas.
Se señaló que el verdadero reto no es acumular información sino convertir el conocimiento en mejores decisiones públicas.
Sobre el ODS 18 Ahots Batuak, internacionalmente Euskadi busca reforzar su papel activo en la agenda global promoviendo iniciativas como este nuevo objetivo que sitúa la diversidad cultural y lingüística como base de cohesión, identidad y calidad democrática.
La participación en el CGLU refuerza su posición como referente internacional en gobernanza avanzada, innovación pública y construcción de democracias más abiertas, inclusivas y cohesionadas.
En palabras de la consejera, cuando el autogobierno se pone al servicio de las personas, la innovación se orienta al bienestar colectivo y las instituciones trabajan juntas para objetivos comunes, es posible reconstruir la confianza y construir territorios más competitivos, cohesionados y preparados para afrontar los retos del futuro.