La comisión Begira, dependiente de Emakunde, convoca una renovación de su código deontológico para evitar sesgos por sexo en publicidad y comunicación, adaptándolo a los nuevos formatos digitales y consolidando compromisos de más de 50 medios y agencias en Euskadi.
En Euskadi, la comisión Begira celebra una reunión para trazar el camino de la publicidad y la comunicación libres de sesgos por razón de sexo. La directora de Emakunde, Miren Elgarresta, abrió la sesión con palabras de agradecimiento a las entidades que integran la red renovada. Begira es una comisión consultiva, adscrita al Instituto Vasco de la Mujer, que se encarga de asesorar y analizar contenidos para eliminar cualquier discriminación por sexo en mensajes publicitarios y en la información difundida por los medios.
Entre las líneas de trabajo para este año se encuentra la actualización del código deontológico para una comunicación y publicidad no sexistas.
Este documento nació en 2016, concebido junto con medios y agencias, con la idea de poner encima de la mesa compromisos concretos para erradicar el sexismo en publicidad y en todos los formatos de comunicación.
El avance de las formas de interacción con el público a través de los canales digitales y de los formatos emergentes de los últimos años exige adaptar estas pautas que se firmaron hace una década.
Desde entonces, más de medio centenar de medios de comunicación y agencias del País Vasco se han adherido a este código de autorregulación, que recoge compromisos sobre igualdad de mujeres y hombres, lucha contra la violencia hacia las mujeres, no discriminación, visibilidad de las mujeres, diversidad y eliminación de estereotipos, entre otros.
Con la mirada puesta en el futuro, la red Begira trabaja también en herramientas de seguimiento, guías prácticas y formaciones para que redactores, responsables de campañas y anunciantes apliquen las pautas de manera cotidiana.
Se trata de convertir una declaración de buenas intenciones en hábitos medibles y en contenidos que respeten la dignidad de todas las personas.
Este esfuerzo se inscribe en la estrategia más amplia de Euskadi para promover la igualdad y la convivencia cívica, y reconoce que los medios de comunicación son aliados clave para construir una mirada plural.
En el ecosistema actual, marcado por plataformas como redes sociales, vídeo en streaming y sitios móviles, las reglas deben ser lo suficientemente flexibles para adaptarse sin perder su compromiso.
Profesionales y representantes de la sociedad civil esperan que la actualización del código aborde también el lenguaje inclusivo, la representación de las mujeres en roles de liderazgo y la eliminación de estereotipos persistentes en anuncios, series y campañas institucionales.
Y lo que es igual de importante, que exista un mecanismo claro de supervisión y responsabilidad para una implementación real.
En definitiva, la cita de hoy subraya que la autorregulación no es una moda, sino una herramienta de credibilidad: cuanto más transparente es el proceso y más visible es el compromiso, más confianza generan los mensajes que llegan a la ciudadanía.
Begira no solo mira hacia atrás, sino que planea hacia adelante, con metas claras para este año y un marco de referencia que puede servir de ejemplo para otras comunidades.