El año 2025 dejó a Euskadi con un crecimiento del 2,3% impulsado por la demanda interna y la inversión, un mercado laboral en máximos históricos y proyecciones de mejora para 2026 y 2027, además de avances sociales y retos en el sector exterior.
En Euskadi, el cierre del ejercicio 2025 ha mostrado una dinámica de crecimiento más sólida de lo previsto, impulsada principalmente por la demanda interna y la inversión, mientras el mercado laboral alcanza cifras históricas en un marco de alta incertidumbre global.
Según la valoración económica presentada por el Gobierno Vasco, el Producto Interior Bruto registró una variación anual de 2,3%, quedando por encima de las estimaciones iniciales y señalando una trayectoria de evolución sólida, estable y sostenida gracias a fundamentos internos equilibrados.
En los distintos componentes de la actividad, el último trimestre aportó un crecimiento del 0,5% y, respecto a 2024, la subida interanual fue de 2,4%.
El consumo de los hogares fue un motor destacado, con un aumento del 2,5%, mientras que la inversión avanzó un 3,8%, reforzando la capacidad de la economía vasca para sostener el crecimiento futuro.
El mercado laboral mostró señales inequívocas de fortaleza: cerró 2025 con 1.036.804 personas afiliadas a la Seguridad Social, la cifra más alta de la historia. El empleo creció alrededor del 1,2%, con un reparto equilibrado entre hombres y mujeres y un hito: por primera vez se superaron las 500.000 empleadas. El desempleo se situó en 107.434 personas en diciembre y la tasa quedó cercana a la media de la zona euro.
El componente demográfico también se reflejó en la composición de los nuevos cotizantes: casi el 55% de las nuevas altas en 2025 eran de origen extranjero, lo que evidencia su aportación decisiva al crecimiento del empleo en Euskadi.
En paralelo, se destacó la ampliación de competencias para la gestión de permisos de trabajo, integrando mejor a la población migrante en el mercado laboral.
Mirando hacia el futuro, las proyecciones para 2026 y 2027 apuntan a una continuación de la caída del paro: se estima que se sitúe en 6,4% en 2026 y en torno al 6% en 2027, con un crecimiento del empleo de alrededor del 1,1% en 2026.
Estas cifras reflejan una mejora estructural del mercado laboral y un crecimiento moderado de la población activa.
Más allá del PIB, el entorno social aparece como un eje de atención: Euskadi mantiene el menor riesgo de pobreza del Estado, con un 14,8% de la población en situación de vulnerabilidad, y continúa aumentando la calidad de vida y la equidad en la distribución de la renta.
El Ejecutivo ha recordado que la justicia social es una columna vertebral de las políticas de Economía, Trabajo y Empleo, y que la transición hacia un modelo productivo más innovador debe ir acompañada de una protección social adecuada.
Sobre el sector exterior, el informe advierte que, aunque hay señales de recuperación, la actividad exterior ha seguido lastrada por la debilidad de los principales socios y por tensiones internacionales.
No obstante, se mantiene una lectura razonablemente optimista para 2026, con una recuperación gradual de la industria, que ha sido identificada como uno de los principales focos de atención junto a la demanda interna.
En el marco histórico, la economía vasca ha vivido un proceso de transformación desde las reconversiones industriales de décadas anteriores, fortaleciendo la innovación, la calidad del capital humano y la diversificación hacia servicios avanzados y tecnología.
Este trasfondo ayuda a entender la resiliencia mostrada en 2025, cuando la región pudo sostener un crecimiento sólido pese a las condiciones globales adversas.
Euskadi continúa situándose como una de las regiones más competitivas y cohesionadas de Europa, con una trayectoria de crecimiento que mira a la innovación, al empleo de calidad y a la reducción de la pobreza.