El Consejo de Gobierno aprueba una subvención directa a Bilbao Ekintza para coordinar un ambicioso programa urbano que une comercios locales, entidades de reinserción social y centros educativos, con tres líneas de actuación: incubadoras comerciales, comercios virtuales y Bilbao Gaztedenda, orientado a fomentar economía local, innovación y participación juvenil.
La mayoría de los lectores ya sabrán que Euskadi quiere darle un impulso al ámbito comercial de Bilbao desde la institución pública y orientar la relación entre ciudad, escuela y barrio.
Ayer, el Consejo de Gobierno dio luz verde a una subvención directa a Bilbao Ekintza con el fin de coordinar un plan urbano de cooperación que conecte a los comercios locales, las entidades de reinserción del tercer sector y los centros educativos.
El objetivo es reforzar los lazos entre el tejido comercial, la comunidad educativa, la ciudadanía y las administraciones locales, y hacerlo de manera que las actuaciones no solo se ventilen en una zona concreta, sino que generen un marco estable de relación entre el comercio y el entorno urbano.
La financiación asciende a 150.000 euros y se distribuirá en tres líneas de acción que se trabajarán de forma simultánea. La primera es la Incubadora Comercial, también conocida como el Proyecto Bilerazi. Consiste en habilitar y poner en marcha espacios en la ciudad donde emprendedores puedan poner a prueba y lanzar proyectos comerciales y de servicios en locales que están a pie de calle.
Estos espacios no son simples vitrinas: incluyen formación, acompañamiento, mentorización y una reducción de los riesgos iniciales para facilitar el relevo generacional y la modernización del comercio local.
En una primera fase se creará una incubadora en la zona de San Francisco que servirá para acoger a emprendedores artesanos y montar, dentro del propio local, un taller que funcione a la vez como exposición y venta de los proyectos realizados.
A medio plazo, la idea es extender este modelo a todas las zonas comerciales de la ciudad, creando una red que permita testar ideas en distintos barrios antes de implantarlas de forma definitiva.
La segunda línea de acción, denominada Comercios Virtuales, propone decorar persianas con propuestas de negocio que reproduzcan el interior del local como si estuviera ocupado, de modo que los transeúntes puedan visualizar qué podría haber dentro.
El diseño de estos proyectos estará a cargo de estudiantes de último año de grado, especializados en diseño de interiores y diseño en general. Es una manera de combinar creatividad estudiantil con la planificación comercial y de usar el escaparate como primera carta de presentación de posibles proyectos emprendedores.
La tercera acción se conoce como Bilbao Gaztedenda. Su propósito es acercar el proyecto a la población más joven y fomentar una cultura de consumo responsable y sostenible, que ayude a redescubrir el comercio local y fortalezca la relación entre jóvenes y comercios de su entorno.
Para ello se organizarán encuentros con estudiantes de ESO (14-16 años) que agruparán alrededor de 450 escolares. Además, se prepararán rutas comerciales por los comercios del distrito donde estudian para involucrar a un mayor número de comerciantes. También se proyecta, para el segundo semestre de 2026, un concurso que emparejaría a jóvenes entre 18 y 20 años con comercios participantes. Los jóvenes actuarían como embajadores digitales, diseñando una estrategia de marketing para las redes sociales del negocio. La mejor propuesta recibirá un premio canjeable en los comercios participantes.
En conjunto, estas tres líneas buscan no solo sostener la actividad comercial existente sino crear una red de apoyo y aprendizaje que conecte la escuela, el barrio y el comercio.
El plan reconoce la necesidad de actuar en diferentes zonas de Bilbao, adaptar propuestas a las características de cada barrio y, a la vez, fomentar una cultura de innovación que permita al comercio local competir con las nuevas dinámicas de consumo.
A largo plazo, la red de incubadoras podría convertirse en un eje de revitalización coordinada de los centros comerciales de la ciudad, con una mirada centrada en la capacitación, la cooperación entre actores locales y la participación de la juventud para construir un tejido urbano más dinámico, inclusivo y sostenible.