Un proyecto de cooperación cultural transfronteriza busca impulsar la danza en Euskadi, Navarra e Iparralde con 1,5 millones de euros y financiación europea, para ampliar la creación, la difusión y la proyección internacional.

En Euskadi se presenta DOBLA, un proyecto de cooperación cultural transfronteriza que reúne a cinco instituciones del territorio para impulsar el desarrollo de la danza.

La idea es que la coreografía vasca gane proyección internacional y que las compañías, salas y artistas cuenten con más recursos y más oportunidades para crear y difundir su trabajo.

El acto de lanzamiento tuvo lugar en Biarritz, y el viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco, Andoni Iturbe, participó en la presentación oficial para subrayar el valor de la colaboración entre administraciones y agentes culturales.

DOBLA nace con la voluntad de fortalecer el sector coreográfico a ambos lados de la frontera mediante acciones concretas dirigidas a mejorar la creación, la producción, la difusión y la sostenibilidad de la danza.

Durante los próximos tres años, DOBLA impulsará la proyección internacional de las compañías de la región, ofrecerá formación y acompañamiento a artistas y espacios escénicos, facilitará la apertura de nuevos escenarios y públicos, y promoverá modelos económicos más sostenibles para el sector.

También buscará consolidar la cooperación entre profesionales e instituciones de Euskadi, Navarra e Iparralde, con el objetivo de tejer redes estables que permitan proyectar el talento creativo de la zona de forma sostenida.

En este sentido, la iniciativa se inscribe en una lógica de ciudad a ciudad y de territorio a territorio, más allá de las fronteras administrativas.

El proyecto tiene un presupuesto total de 1,5 millones de euros. La financiación proviene mayoritariamente de la Unión Europea, a través del programa Interreg POCTEFA 2021-2027, que aporta el 65% del presupuesto.

Este programa europeo busca reforzar la cooperación entre territorios situados a ambos lados de los Pirineos y generar impactos duraderos en ámbitos estratégicos para el desarrollo regional, como la cultura y la economía creativa.

Las primeras acciones de DOBLA están previstas para empezar a desarrollarse a partir de julio de 2026 y estarán centradas en profesionales, compañías, espacios de exhibición y agentes vinculados al ámbito de la danza.

Las instituciones que impulsan DOBLA comparten el objetivo de no solo crear obras, sino también facilitar un ecosistema donde la danza pueda circular con más facilidad: recitales, colaboraciones entre compañías de Euskadi, Navarra e Iparralde, encuentros profesionales, residencias de artistas y programas de difusión que abran nuevos públicos.

El marco de cooperación está respaldado por cinco entidades: el Gobierno Vasco, la Communauté d'Agglomération Pays Basque, la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Ayuntamiento de Errenteria y Malandain Ballet Biarritz.

Además, la iniciativa se inscribe en el paraguas de la Unión Europea, que financia a través de Interreg POCTEFA 2021-2027, con el objetivo de fomentar proyectos que conecten culturas hermanas y generen impactos duraderos en la región.

El propio Andoni Iturbe destacó durante el acto el valor de la colaboración institucional para fortalecer un ecosistema cultural que, a día de hoy, ya muestra signos de crecimiento y de mayor visibilidad internacional.

Subrayó la importancia de construir redes estables de cooperación para que el talento creativo del territorio tenga continuidad: más allá de una edición o de un festival, se trata de crear condiciones para que la danza pueda vivir y evolucionar en el tiempo.

En ese sentido, DOBLA se plantea como un puente entre tradición y contemporaneidad, entre lo local y lo internacional, y entre lo artístico y lo económico, con la esperanza de que las inversiones se traduzcan en oportunidades reales para artistas, espacios y público en la cornisa pirenaica.

Históricamente, la danza ha sido una pieza central de la identidad vasca y ha servido como vínculo social que une comunidades a lo largo de la frontera.

Proyectos como DOBLA se enmarcan en una formación de redes que no es nueva en la región: la cooperación transfronteriza en cultura ha encontrado en los últimos años un cauce más estable gracias a programas europeos como Interreg, que han ido acercando escuelas, festivales y compañías de ambos lados para facilitar circulación de artistas y conocimiento.

Aunque cada iniciativa tiene su propio enfoque, el hilo común es claro: la cultura como motor de desarrollo compartido. En ese marco, DOBLA quiere ser un paso más en esa trayectoria, con la mirada puesta en la próxima década, y con la expectativa de que la danza, tan arraigada en la memoria colectiva, siga encontrando nuevos espacios y públicos donde seguir creciendo.