La iniciativa 'I Baschi alla Biennale 1976/2026' articula tres ejes (institucional, académico y artístico) para situar Euskadi en el mapa internacional del arte y hacer de Venecia un altavoz de la memoria vasca.
El lehendakari Imanol Pradales liderará la propuesta vasca para la Bienal de Venecia de 2026, un proyecto llamado “I Baschi alla Biennale 1976/2026” que organiza una ruta de trabajo en tres frentes complementarios: institucional, académico y artístico.
En Euskadi se plantea una presencia que conecte memoria y creación contemporánea para situar al País Vasco en el contexto internacional del arte, y para que Venecia sea, otra vez, una plataforma de libertad, diálogo y afirmación cultural.
La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, presentó el plan en Artium Museoa, subrayando que volver a Venecia es una declaración de identidad y una apuesta de futuro para Euskadi como país moderno, creativo, con identidad propia y abierto al mundo.
En la comparecencia también participaron figuras destacadas del ámbito cultural como Irene Larraza (Etxepare Euskal Institutua), Beatriz Herráez (directora del Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco-Artium Museoa) y Miren Vadillo, doctora en Historia del Arte.
Bengoetxea recordó que la participación de 1976 nació en un tiempo de transición y de escasas libertades, cuando un grupo de artistas vascos llevó a Venecia la voz de un país.
En aquel momento, la Bienal ofreció un espacio a un programa impulsado por artistas vascos que, sin pabellón propio, convirtió Venecia en un altavoz internacional.
A través del cine, la música y las artes visuales, nombres como Néstor Basterretxea, Fernando Larruquert, José Antonio Sistiaga o Mikel Laboa colocaron la realidad cultural y política vasca en el centro del debate global.
Cincuenta años después, Euskadi regresa a Venecia desde una realidad institucional consolidada, con un sistema cultural propio y una red de instituciones que fortalecen la identidad vasca a escala internacional.
“Si entonces aquella presencia surgió sin respaldo institucional, hoy es el propio país quien impulsa este proyecto”, subrayó la vicelehendakari, dejando clara la idea de madurez y responsabilidad pública detrás de la iniciativa.
Un programa que articula memoria, pensamiento y creación El proyecto “I Baschi alla Biennale 1976/2026” se plantea como una plataforma multidisciplinar que conectará varias esferas del hecho cultural.
En primer lugar, el eje institucional se materializará en la Scuola Grande San Giovanni Evangelista, donde el 7 de mayo se celebrará un acto oficial presidido por el lehendakari.
En segundo lugar, el eje académico se desarrollará en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia con la jornada “Euskadi en la Bienal de Venecia, 1976: memoria para el futuro”, integrada dentro de Biennale Sessions, el programa académico oficial de la Bienal, gracias a la colaboración entre Etxepare Euskal Institutua y la Universidad Ca’ Foscari Venezia.
En ella, especialistas analizarán el papel del arte vasco en el contexto internacional, tratando temas como identidad, representación y transformaciones sociales.
El eje artístico aparecerá en el Palazzo Contarini della Porta di Ferro, con un caso de estudio que reunirá materiales históricos —audiovisuales, sonoros y documentales— y los pondrá en diálogo con obras contemporáneas, configurando un archivo vivo abierto a nuevas interpretaciones.
Todo el conjunto se presentará como una plataforma que no solo documenta el pasado, sino que alimenta la reflexión actual sobre el lugar de Euskadi en el panorama artístico global.
La presentación del proyecto, realizada esta mañana en Artium Museoa de Vitoria-Gasteiz, reunió a representantes institucionales, agentes culturales, artistas y personas vinculadas a la histórica participación de 1976.
Entre los asistentes constaron los artistas José María Zabala y José Ángel Rebolledo, así como familiares de creadores vinculados a aquel periodo (José Antonio Sistiaga, Néstor Basterretxea, Fernando Larruquet, hermanos Artze, Mikel Laboa, Jose Luis Zumeta) y otros representantes del ámbito artístico y académico.
En total, una decena de personas ligadas al proyecto destacaron el carácter colectivo e intergeneracional de la iniciativa.
Con este regreso a Venecia, Euskadi propone no solo una exposición, sino un ejercicio de memoria institucional y un marco para pensar el arte vasco como herramienta de libertad, identidad y diálogo global.
La propuesta de 2026 aspira a convertir La Bienal en una oportunidad para repensar el papel del País Vasco en la cultura mundial y para justificar, con datos, experiencias y archivos, que la memoria también puede ser motor de innovación y presencia internacional.