Celebración de tres décadas del programa Euskadiko Gazteak Lankidetzan, con participación de jóvenes, ONG y autoridades, y visión de futuro hasta 2026.
En Bilbao se celebró el 30º aniversario de Euskadiko Gazteak Lankidetzan, una iniciativa que desde 1993 vincula a la juventud vasca con proyectos de cooperación al desarrollo en países de América, África y Asia.
Este hito tuvo lugar en Etxekobe y reunió a jóvenes que han pasado por el programa para compartir experiencias, aprendizajes y propuestas de futuro. La jornada combinó memoria, reflexión y celebración, con dinámicas participativas, exposición de conclusiones, comida, un espectáculo de magia y cierre musical con DJ.
En estas tres décadas han participado más de 2.500 jóvenes de Euskadi, y el programa se ha visto como mucho más que un simple viaje: es un proceso de formación cívica, encuentro intercultural y transformación personal y social.
La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, subrayó que treinta años después el programa mantiene pleno sentido porque conecta juventud, compromiso y una mirada global desde Euskadi.
Según ella, lo más valioso no es solo lo que ocurre en el terreno, sino lo que se trae de vuelta: una visión más amplia, mayores preguntas y una conciencia crítica que refuerza el compromiso social.
El objetivo es sensibilizar a la juventud vasca ante las acciones de cooperación en países del Sur y fomentar una cultura de solidaridad. Las personas jóvenes seleccionadas participan durante tres meses en proyectos impulsados junto a ONG vascas y entidades locales de los países de destino.
El Departamento reconoce especialmente el trabajo de las ONG y de las entidades locales que hacen posible la experiencia. Son el motor de la cadena de solidaridad y, gracias a su profesionalidad, las personas jóvenes pueden colaborar en proyectos de educación, salud, igualdad, desarrollo comunitario y protección de derechos.
Para entender la filosofía del programa se habla de aprendizaje mutuo, del respeto a las comunidades locales y de que la solidaridad es una práctica cotidiana.
Melgosa añadió que Euskadiko Gazteak Lankidetzan forma parte de la forma en que Euskadi entiende su relación con el mundo: con humildad, corresponsabilidad y la voluntad de construir comunidad más allá de nuestras fronteras.
La jornada también fue una oportunidad para escuchar y renovar el programa. Tras la bienvenida, los asistentes participaron en un World Café estructurado en tres rondas: compartir experiencias positivas, abordar dificultades y plantear mejoras, y construir conclusiones colectivas sobre el futuro.
Las aportaciones se recogieron en tarjetas y se pegaron en un mural común para visibilizar la reflexión compartida de quienes han formado parte de este programa durante tres décadas.
En cuanto a 2026, el Gobierno Vasco aprobó las convocatorias correspondientes a la edición 2026. La convocatoria para jóvenes cuenta con 300.000 euros para cubrir gastos de viaje al país de destino; la convocatoria para entidades de cooperación al desarrollo dispone de 100.000 euros, con ayudas de 1.000 euros por cada joven que se incorpore a un proyecto seleccionado. Este marco demuestra la apuesta por una política pública que busca generar oportunidades reales para la juventud vasca y fortalecer una cultura de cooperación, justicia global e interculturalidad.
Mirando al futuro, la consejera considera que 30 años no significan mirar solo al pasado, sino preguntarse cómo seguir haciendo útil este programa en los próximos años.
Escuchar a quienes han participado es imprescindible para que la política pública se adapte a una realidad cambiante y para mantener la esencia del programa: compromiso, solidaridad y una mirada global.
Cooperar es también educar la mirada, ampliar la comunidad y entender que el bienestar, la dignidad y la justicia no terminan en nuestras fronteras.