Análisis de una entrevista del director de Convivencia, Diversidad y Solidaridad Intergeneracional sobre valores humanos, el Consejo Interreligioso, la Comisión ADOS, y el papel de Berdindu y la solidaridad entre generaciones en la estrategia vasca.
En Euskadi, la conversación sobre convivencia, diversidad y derechos humanos ocupa un lugar destacado en la agenda pública. Ayer, en una entrevista concedida a Radio Euskadi, el director de Convivencia, Diversidad y Solidaridad Intergeneracional, Txema Ezkerra, subrayó que la humanidad tiene valores que deben guiar la vida en común y valoró los mensajes del Papa León XIV como un referente moral para la convivencia.
No se limitó a lo religioso, y dejó claro que los mensajes de esa figura pastoral pueden contribuir a crear un clima de respeto y coexistencia en la sociedad vasca.
Sobre el Consejo Interreligioso de Euskadi, Ezkerra afirmó que se trata de un foro de diálogo y trabajo con las distintas confesiones presentes en Euskadi.
La libertad de culto, explicó, se entiende desde el pluralismo, la democracia y la igualdad entre hombres y mujeres. El Consejo tendrá su primera reunión en septiembre y estará formado por doce miembros; hasta ahora se ha trabajado con ocho confesiones distintas. Este paso quiere reforzar la relación entre instituciones y comunidades religiosas para construir políticas públicas más inclusivas y transparentes.
En la entrevista Ezkerra también habló de la Comisión Asesora ADOS, órgano del Gobierno Vasco que promueve la convivencia y la cooperación con las comunidades islámicas de Euskadi, que representan una parte de la sociedad vasca, aproximadamente un porcentaje cercano al 5%.
Este fin de semana se ha celebrado en Vitoria-Gasteiz el pleno de la Comisión ADOS, la cual lleva ocho años siendo un referente en el asesoramiento para las políticas públicas que afectan a estas comunidades y a las relaciones con las instituciones vascas.
Ezkerra resaltó que la Comisión ha sabido adaptar sus informes y recomendaciones a los cambios que van llegando desde las propias comunidades y desde el marco normativo regional.
Ezkerra defendió que Euskadi es una sociedad tolerante y que una gran parte de la población, alrededor de tres de cada diez, comparte la idea de vivir en una sociedad plural.
Según sus palabras, la diversidad religiosa es el ámbito en el que se observa una menor discriminación, gracias a un tejido social que ha entendido que la convivencia pasa por el reconocimiento y el respeto a las diferencias.
Aunque también advirtió de que hay retos pendientes, incluida la necesidad de seguir educando en valores de igualdad y no discriminación desde la base, especialmente en entornos educativos y municipales.
Sobre la agresión transfóbica que sufrió Xabi Cabrera, concejal del ayuntamiento de Arrigorriaga, Ezkerra explicó que tanto él como la sailburu Nerea Melgosa se pusieron en contacto para trasladarle su apoyo incondicional.
En Euskadi no se tolera la violencia ni la discriminación por identidad de género o expresión de género, y se insistió en que nadie puede cuestionar la identidad o la orientación de otra persona.
Se dejó claro que no se permitirá ningún tipo de LGTBIfobia.
En lo que respecta al Servicio Berdindu, Ezkerra profundizó en el desarrollo que está teniendo, destacando que, además de las atenciones, ofrece cada vez más formación dirigida a centros educativos, ayuntamientos y otros agentes sociales.
Como ejemplo, explicó que si un centro educativo llama porque un adolescente está realizando un tránsito, el servicio asesora al claustro de profesores para que pueda apoyar al alumnado en ese proceso.
La idea central es que la diversidad es una cuestión de toda la sociedad, no solo de quien ama o piensa distinto.
Por último, la Solidaridad Intergeneracional está señalada por Ezkerra como un eje estratégico para Euskadi. Esta semana, el director tiene previsto viajar a Bruselas para reunirse con distintos actores europeos con el objetivo de apuntalar medidas y programas clave para Euskadi en este ámbito.
Este escenario refleja una trayectoria de fondo: Euskadi ha construido, a lo largo de los años, un marco institucional y cívico que favorece el diálogo entre comunidades y la inclusión educativa como motor de cohesión social.
De cara al futuro, se espera que estas iniciativas continúen fortaleciendo una convivencia basada en el respeto, la libertad religiosa y la igualdad de derechos para todas las personas.